Mujeres rechazan avance de la palma de aceite

Mujeres rechazan avance de la palma de aceite

Chiapanecas campesinas organizadas del norte de la entidad expresaron su inconformidad por las afectaciones del monocultivo de la palma de aceite hacia sus territorios, cuerpos y tierra, esto al vulnerar su soberanía alimentaria y defensa.

Las firmantes de la petición fueron mujeres organizadas de la región de Palenque, indígenas organizadas de la región de Salto de Agua, de la “Costa en Rebeldía”, CAM-Palenque “Ixim Ansetik”, organizadas de San Jerónimo Tulijá, “Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente”, y el Mocri-CNPA-MN.

En reunión, las mujeres expresaron que este modelo extractivo, base del sistema capitalista-patriarcal, sigue avanzando en sus territorios implantando monocultivos como la palma de aceite.

Comentaron que los monocultivos de palma aceitera destruyen la biodiversidad, contaminan y agotan las fuentes de agua, erosionan el suelo, causan desplazamiento forzado y son implementados como instrumento de acaparamiento de tierras y territorios.

El 79 por ciento de la palma de aceite que se produce en México es hecho desde Chiapas, ubicado en los municipios de Acapetahua, Benemérito de las Américas, Mapastepec, Palenque, Marqués de Comillas, Salto de Agua, Villa Comaltitlán, Tapachula, Pijijiapan y otros.

Su avance transgrede sus derechos humanos fundamentales, aceleran la pérdida de soberanía alimentaria y de los conocimientos tradicionales de las mujeres para la producción de alimentos y la preservación de semillas.

Las mujeres indígenas mencionaron que esos proyectos son impuestos sobre sus territorios sin consulta previa y sin dar información de lo que ocasionan a la “Madre Tierra”.

“Todo esto genera violencia, criminalización sobre los territorios y los cuerpos de las mujeres. AsImismo los monocultivos rompen con ciclos naturales, nuestros círculos cortos de intercambio de productos locales y provoca una fuerte pérdida de identidad que se transforma en migración, alcoholismo y violencia intrafamiliar que trastoca nuestras vidas”, manifestaron.

Ante ello, las mujeres organizadas exigieron a todos los niveles el cese de la expansión de las plantaciones de palma aceitera y de otros monocultivos que afectan a sus territorios y cuerpos.

Dejar de contaminar el agua, arroyos, lagunas y ríos, asimismo dejar de militarizar y paramilitarizar sus territorios, criminalizarlas y violentar sus derechos en la lucha la defensa de la tierra y el territorio.