En México, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), existe una participación del 10 % de mujeres en el sector productivo económico de la pesca, cifra que ha incrementado en los últimos años en un 5.6 % promedio anual, principalmente en lo referente a la parte del procesamiento y la venta.
Las mujeres están involucradas en todos los aspectos del sistema pesquero, que va desde la producción o captura, recepción, procesamiento, mercadeo y consumo. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), representan la mitad de la fuerza laboral en el sector.
A su vez, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, las mujeres representan el 15 % de participación en la captura; representan también el 90 % de los empleos en la transformación de la pesca.
Estos datos los dio a conocer María Silvia Sánchez Cortés, profesora e investigadora del Instituto de Ciencias Biológicas de la Unicach, durante su participación en la charla virtual “Las Mujeres y la Pesca”.
Enfatizó que es necesario reconocer su participación en programas y políticas públicas regionales con igualdad y equidad de género, no sólo como beneficiarias, sino como agentes de cambio. Se debe reconocer sus intereses y necesidades para promover e impulsar liderazgos y accesos a recursos en el sector.
Mencionó que existe el programa de Apoyo para el Bienestar de Pescadores y Acuicultores por parte del Gobierno Federal, mismo que tiene el objetivo de fomentar la actividad pesquera y acuícola de productores de menor escala, quienes son tripulantes de embarcaciones pesqueras mayores, pescadores ribereños y de aguas continentales.
La investigadora también indicó que el enfoque gubernamental está enfocado en impulsar iniciativas orientadas al beneficio de las familias y las comunidades, esto a través de recursos financieros, tecnológicos y de capacitación.
Añadió que la problemática de las pesquerías es muy amplia y tiene que ver con factores sociales, políticos, económicos, pero destaca un deterioro ambiental -en la última década- en lagunas, ríos y mares, por contaminación, escurrimientos de químicos de zonas agrícolas y otras causas.
Un problema fuerte también resulta la pesca de determinadas especies, lo cual deriva en la extinción de algunas. A nivel ambiental, un factor importante para ese deterioro es el cambio climático, debido a que provoca incrementos en las temperaturas de las corrientes de agua.
Las pesquerías actuales, al igual que pasa con otros recursos y su manejo ambiental, tienden a buscar que sean racionales y estén basadas en conocimientos científicos y locales para su manejo sustentable, considerando a la pesca como un bien común articulado.












