Municipios con la deuda al cuello

El federalismo en México le ha traído derechos a estados y municipios sin que a la par se les transfieran las obligaciones correspondientes.

Prueba de lo anterior es que ambos dependen en más de 80 por ciento de las participaciones federales. Lo anterior se debe a que el 97 por ciento de los ingresos tributarios los obtiene el gobierno federal y únicamente el tres por ciento los gobiernos estatales y municipales. En país de este hemisferio como Estados Unidos, Canadá, Argentina y Brasil las autoridades locales recaudan el 35 por ciento.

Para colmo, municipios y estados no han pagado sus propias responsabilidades fiscales. El 29 de noviembre pasado el Servicio de Administración Tributaria perdonó 46 mil 500 millones de pesos de adeudos que acumularon con la Federación por concepto de Impuesto sobre la Renta (ISR) entre 1999 y 2008.

La solución más fácil sería pedir al gobierno federal que rescate a los 2 mil municipios; sin embargo, antes de recurrir a ello habría que corregir errores. Cada entidad tendría que hacerse responsable de incrementar sus arcas. Si el predial, el principal impuesto municipal, se cobrara adecuadamente en México las autoridades locales dependerían menos de la Federación y contarían con recursos para mitigar sus deudas. Brasil y Colombia, sólo por citar ejemplos cercanos, recaudan por esta vía diez veces más que México.

Pero incluso si el sistema tributario en el país fuera más equitativo y las autoridades estatales y municipales estuvieran forzadas a recaudar más, la mejora caería en saco roto con la actual falta de transparencia de esas instancias. El más reciente informe sobre desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México asegura que los municipios carecen de la capacidad fiscal mínima para proveer de servicios públicos de calidad, tiene mala eficiencia administrativa y baja rendición de cuentas.

En suma, el endeudamiento de los municipios no se resolverá dándoles a ciegas, si no con un sistema tributario descentralizado y más vigilancia sobre los recursos que llegan a estados y municipios. Ojalá legisladores y gobiernos avancen en ese sentido antes de que la quiebra de ayuntamientos deje de ser noticia y se convierta en regla. (El Universal)