El emblemático antiguo palacio municipal de Tapachula, hoy convertido en museo, se encuentra prácticamente inactivo; la actual administración del alcalde Oscar Gurria, mantiene cerradas las puertas a lo que fue reconstruido para que sea un punto de encuentro, cultura, arte y conocimiento.
Señalan además, la falta de proyectos culturales y la negación a la participación de los 80 colectivos independientes de la cultura de esta localidad por parte del ayuntamiento, por ello exigen a la directora del Instituto Municipal de la Cultura y las Artes de Tapachula (Imcatap), Sheyla Horita Ocampo y a la curadora del museo, Frida Calcáneo, se permita el acceso a las instalaciones para exponer arte, cultura, libros y pinturas.
Afirman que los funcionarios municipales están cerrados, el argumento es que el Gobierno del Estado no ha enviado recursos económicos para que éste pueda tener actividades, las instalaciones son consideradas un monumento histórico y cultural, una joya arquitectónica que mantiene en lo alto del edificio en funcionamiento del Reloj Central, que Porfirio Díaz trajo a México desde Francia a finales del Siglo XIX y con piezas originales, todas las instalaciones sólo son una joya visual externa.
Ya que tras su remodelación con recursos federales al que no se da ninguna utilidad, la reciente denuncia de Eduardo Briones Escobar, consultor general y miembro del colectivo Soconusco Emergente, señala que hace algunos días se reunió con la directora del Museo de Tapachula y solicitó, como lo hizo desde septiembre pasado, se les permitiera exponer cultura en esas instalaciones, sin embargo, el argumento fue que no era posible porque los baños no funcionaban además de otros daños ocultos.
La molestia del colectivo es que al publicarse la cartelera oficial de actividades en el Museo de Tapachula, no se incluyó a los grupos locales y sólo a los que la actual administración municipal considera grupos de “amigos” identificados con la clase pudiente y política actual.
Finalmente, el representante del colectivo pidió a las funcionarias, a la directora del Museo, a la curadora Frida Calcáneo y a su hijo, el director del parque Cultural Bicentenario, Sergio Herrán Calcáneo, que se les permita exponer sus trabajos en los espacios de Tapachula, que no deben ser privativos de grupos.











