Músicos por amor al arte y por el gusto de cantar

"Elam Náfate * CP. ""Es nuestro amor por la música lo que nos mantiene acá, llevo 17 años en este lugar y aquí vamos a seguir, no nos queda de otra, me gusta lo que hago y me da para vivir, con eso considero que mi familia y yo somos felices"", dice José Rogelio Aguilar Pérez, músico del género ranchero que día a día ofrece su servicio en el parque Niño de Atocha de Tuxtla Gutiérrez.

Le gusta la música y la aprendió por herencia; su padre, hermanos y su hijo también son músicos y viven de ella. El 22 de noviembre se celebra internacionalmente el Día del Músico.

Sostiene que algunas sectas religiosas han influido para que el negocio decaiga, eso y la proliferación de nuevas ofertas musicales tienen al negocio muy bajo, considera.

Él, al igual que otras 17 agrupaciones de mariachis, tríos y norteños han ocupado la plaza del Niño de Atocha, ubicado en el lado norte poniente de la ciudad, como punto de referencia para ofrecer este servicio.

""En un principio éramos tres grupos de mariachis que estábamos acá, hoy somos más de 17, eso y las religiones han disminuido a la clientela, ya no nos buscan como antes, si bien nos va tenemos tres tocadas a la semana"", dice en entrevista Aguilar Pérez.

En tanto, Miguel Marroquín, músico del municipio frailescano de La Concordia, dice no tener otra actividad y está dedicado al cien por ciento a la música ranchera: ""estoy acá desde las dos de la tarde hasta las cinco de la mañana, en ocasiones sin que se presente un sólo cliente, pero nos gusta y seguimos puestos para cantar a la hora que sea"".

Lleva más de 15 años ofreciendo su música en Tuxtla, aunque ya estuvo en otros lugares como Villahermosa, Tabasco, ""no vamos a celebrar, todos los días lo hacemos"", responde cuando se le interroga qué hará hoy en el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos.

Al igual que Aguilar Pérez, sostiene que la competencia ha crecido y la clientela disminuye: ""ya somos muchos"", argumenta.

Apostados en la esquina del periférico norte, los músicos aguardan, en tanto afinan sus instrumentos y ensayan nuevas canciones, tienen que estar actualizados con las últimas melodías del gusto del público.

El 22 de noviembre se festeja al músico en México, Santa Cecilia es la patrona y muchos cantarán las mañanitas.

Miguel tiene su agrupación de mariachis, ninguno de ellos bebe alcohol: ""somos de la religión, no tomamos"", bromea. ""Pero si le cantamos a lo bolos y vamos a todas las fiestas, pa' eso estamos puestos y disponibles, pa' dar alegría a los demás"".

Coinciden ambos músicos que la situación es complicada, ya que a la semana cubren tres o cuatro eventos, generalmente son los fines de semana. Una hora de mariachi tiene un costo aproximado de mil 200 pesos.

Cantan y tocan ranchero; ahora hasta bailan para mantenerse en la preferencia de los clientes.

Se quedan afinando sus instrumentos algunos, otros se empiezan a vestir con el típico traje de mariachi, ya otros han empezado a llegar y a entonar alguna que otra canción para atraer a los posibles clientes. Cantan y dicen que no van a celebrar.

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