Así como las iglesias católicas suspendieron sus actividades por la pandemia del Covid-19, los musulmanes que predican el islamismo en Chiapas lo han hecho en sus mezquitas y siguen el Ramadán desde sus hogares.
Fabiola López Victoria, maestra de primaria del nivel federal y quien profesa esta religión desde hace un par de años, comenta que el Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, respetado por los musulmanes en todo el mundo como el mes de ayuno, en donde desde tempranas horas se realiza oración y reflexión hasta el ocaso del día para purificar sus pecados. El Ramadán del año 2020 inició el 24 de abril y concluye este próximo 24 de mayo.
Dice que tiene conocimiento de que en las mezquitas tienen prohibido reunirse, sin embargo, confesó que para las mujeres no es obligado o necesario llegar al recinto sagrado y pueden realizar sus oraciones desde la casa.
Cuenta que ella se levanta a las tres de la mañana a desayunar (suhur), en donde ingiere suficiente agua y comida que especialmente contenga azúcares para tener energía la mayor parte del día, ya que mientras esté alumbrando el sol no puede consumir ningún tipo de alimento: “Al ocultarse el sol y tras realizar la cuarta oración se puede comer de nuevo”, señala.
En el transcurso del Ramadán no se puede fumar, tomar, ni tener malos pensamientos o relaciones sexuales, y se tiene que tratar de llevar lo más posible relajado el día, esto durante casi un mes. Asegura que en los países árabes esta temporada la vida es de noche, los negocios y trabajos, ya que en la mañana se encuentran prácticamente encerrados cumpliendo este proceso religioso.
Aseveró que este es su segundo año, al principio los primeros tres días le fueron difíciles, pero después logró adaptarse hasta la fecha. Con relación a lo que siente, expresa que “es una sensación muy bonita, se deben tener intenciones como mejorar como ser humano. Experimentas y te pones en los zapatos del otro que a lo mejor no tiene para comer”.
Continúa: “Tus pecados son borrados (purificados) tras cumplir el Ramadán, pero también al término tienes que alimentar a 30 personas y si no se cuenta con los recursos al momento, cuando menos a uno por treinta días”.
Dentro de la cuarentena y su práctica del Ramadán, “Faby”, como le dicen sus familiares y amigos, desarrolla varias actividades junto a sus hijas (Ari, Camila y Valeria) y su esposo “Fredy”, quien también es maestro del nivel básico.
Con una de ellas juega a maquillarse, a otra la vigila a que aprenda sus clases de piano en línea y con la más pequeña trata de adaptar juegos divertidos, hacen tarea y tratan de hacer más actividades para hacer más llevaderos los días y no aburrirse tanto dentro del confinamiento domiciliario que se tienen que acatar por el coronavirus, el cual lleva seis defunciones y más de un centenar de infectados en el estado.
Cabe destacar que en San Cristóbal de Las Casas, desde hace más de dos décadas se asentaron cuatro grupos conformados en su mayoría por indígenas tsotsiles, quienes adoptaron algunas costumbres musulmanas, la escritura del Islam llamada Sagrado Corán y la palabra de Al-lah (Dios).
En los barrios Nueva Esperanza, Ojo de Agua, Nueva Palestina y Molino de los Arcos se formaron las comunidades Murabitun, Al Kauzar, Sunnita y Ahmadía, que de acuerdo con el imán o líder del grupo de esta última, Ibrahim Chechev o Anastasio Gómez, la congregación va creciendo. Tan solo en 2019 se contabilizó un promedio de 500 a 600 integrantes divididos en las cuatro comunidades existentes, pero en toda la entidad la cifra podría ascender a 2 mil practicantes del islamismo.












