Existen infinidad de antecedentes históricos que describen de fondo los orígenes prehispánicos de esta danza arcaica que se realiza en el municipio de Suchiapa y que es interpretada durante las solemnidades del Corpus Christi o cuerpo y la sangre de Cristo.
Es importante mencionar que es uno de los acervos más representativos del pueblo, donde intervienen personajes como el Calalá (venado), el Gigantillo y Quetzalcóatl (serpiente emplumada), sin olvidar la comparsa de tigres y chamulas con el rostro pintado de tizate, en su mayoría niños.
El festejo al Santísimo Sacramento del Altar inició desde el domingo 30 de mayo con el ensayo y la elaboración de algunos personajes; durante toda esta semana los surimbos se unen en actos de unción y verbena acompañando a la comitiva en el recorrido y la danza.
Los sonidos del tambor, carrizo, silbidos, la chirimía, los cohetes y el eufórico grito de “jule jule” alborozan el festejo; sin embargo, niños, mujeres, hombres y adultos de la tercera edad se olvidan de los fallecimientos y contagios que ha generado un virus mortal.
Suchiapa se sumó a los constantes casos que se registraban, con una tasa que marcaba 71.4; de igual manera las autoridades implementaron medidas para evitar que la enfermedad siguiera avanzando.
Esta casa editorial constató y estuvo presente cuando se cancelaron diversas festividades, además de la suspensión de funciones de un circo que estuvo varado casi ocho meses; por último, y lo más complicado, fue que muchas familias artesanas se vieron severamente golpeadas en su economía al no obtener ingresos por la nula venta de sus objetos.
Hoy el panorama cambió drásticamente, las calles están aglomeradas, mucha gente infringió las indicaciones preventivas como el uso de cubrebocas y la sana distancia, advertencias que día a día se han hecho escuchar y que pueden salvar la vida, no obstante, no existieron en el pueblo surimbo.
“¿No tienen miedo a la pandemia?”, se le pregunta a las familias presentes, y la respuesta fue un simple “no”.
Otros comentan que las autoridades a cargo de Suchiapa se lavaron las manos y “que el pueblo decida”; y es que en tiempos electorales, tal parece que todo es permitido, hasta arriesgar la vida de cientos de personas en una jornada de fe pero también de imprudencia.
Esta ocasión presentamos -a parte del regodeo y el folclor tradicional que realizan los danzantes- el acumulo de familias y uno que otro visitante que se dio cita para vivir esta experiencia espiritual que se sigue preservando en Suchiapa. El Nambusheli y el Venado bailaron en tiempos de pandemia.












