Narco en EU| la paja y la viga

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) del Congreso de Estados Unidos reveló que la insuficiente cooperación con México en la lucha contra el tráfico de drogas ha permitido que los cárteles mexicanos operen en casi todos los estados de la Unión Americana, con ganancias de hasta 23 mil millones de dólares anuales. El informe destila autocomplacencia: todo pasa en su país, pero los malos somos los mexicanos.

Según el informe, durante el sexenio pasado, 396 millones de dólares fueron destinados en equipo y entrenamiento para México, pero ocho aviones Citation no participan en rastreos, como estaba previsto, por desacuerdos sobre el papel del personal estadounidense, y sólo 28 de 41 anticuados helicópteros Huey están en condiciones de volar.

En suma, los estadounidenses sólo capturan la tercera parte de la droga que llega a Estados Unidos. De nuevo: acá está la ineficiencia y los prejuicios sobre nuestra soberanía. zY allá?

México aporta muchos miles de millones de pesos en la lucha contra la droga que consumen los estadounidenses y dedica un buen número de policías, agentes, soldados, marinos y aviadores militares, muchos de los cuales mueren en campana y en emboscadas. Cientos de traficantes han sido detenidos y se decomisan considerables cantidades de enervantes, bienes inmuebles, armas, municiones, automóviles y aeroplanos.

En cambio, al norte del río Bravo los héroes consagrados de las series de televisión y del cine ofrecen resultados muy parcos y espaciados en la vida real.

A distancia, la percepción es que la corrupción no es exclusiva de estas latitudes, sino bilateral, y que también, como muestra el informe para legisladores, la ineptitud cuenta, además de una no confesada consideración para consumidores en sus estados que son quienes los eligen. Finalmente, 23 mil millones de dólares algún efecto tendrán en una economía que tantos apuros parece pasar últimamente, sangrada por el elevado gasto bélico en ultramar.

Algo no estamos haciendo bien en ninguno de los dos países. La doble moral queda aquí exhibida, no hay el mismo énfasis en senalar la corrupción ajena -la viga- que en detectar la omisión propia -la paja-. Es como de una clase de economía para principiantes: no habría menudeo si no hay centros de acopio. Los esfuerzos por contener el tráfico comercial de estupefacientes es valeroso y digno de reconocimiento, pero es indudable que a pesar de ello el negocio criminal crece. Algo no estamos haciendo bien. Los criminales actúan casi a la vista de todo mundo y obtienen fortunas inocultables, pero no hay éxito en el rastreo del dinero ni en el freno al contrabando de armas y municiones.

La cooperación internacional es indispensable en una actividad que no tiene fronteras. Y la ayuda monetaria y en especie que se nos otorga finalmente regresa a su lugar de origen vía de los programas de entrenamiento y la compra de aviones, helicópteros, radares, equipos, armas y pertrechos. No en balde dicen los expertos que el mejor negocio del mundo, después del tráfico de drogas, es el de la lucha contra el tráfico de drogas. (El Universal).