"Sinaloa volvió a padecer un fin de semana violento. No obstante, más allá de la aparente ""falta de novedad"" en una entidad aquejada por el narcotráfico, los hechos de estos días dejan ver una preocupante realidad: los cárteles operan cada vez con mayor libertad, en horarios diurnos, cerca de lugares públicos e implicando más y más a la ciudadanía, sin importar sexo o edad.
El jueves, en Culiacán, fueron asesinadas 12 personas, nueve de ellas civiles. El sábado por la tarde, en Mazatán, un grupo de matones abatió a un comandante de la Policía Ministerial, tomó rehenes -comensales de un restaurante- y huyó con dos de ellos en una camioneta obtenida mediante negociación con la Policía Federal, con un alarde de ráfagas al aire que sembró el pánico en un centro comercial. Esto es una verdadera senal de alerta. zQué más le falta hacer al narco?
Para terminar con el recuento, este domingo, en Guamúchil, cinco personas fueron heridas y ocho ejecutadas, entre ellas tres ninas de 13, 14 y 15 anos. Total: al menos 20 muertos en cuatro días y un terror generalizado en la región.
Lo peor que nos puede pasar es habituarnos al dramático conteo diario de fallecidos y secuestrados por los sicarios del narco. Y si bien el gobierno federal ha intentado poner freno a las bandas criminales a través de operativos policiaco-militares -en Sinaloa y otras partes del país-, es evidente que sus esfuerzos no han estado a la altura del reto.
Dados los resultados de la lucha anticrimen de esta administración en términos de muertos y de percepción social de la inseguridad, y sin dejar de reconocer el empeno de los funcionarios que se enfrentan a la delincuencia, lo mínimo que puede exigirse de las autoridades es un poco de autocrítica hacia la estrategia actual. Ésta soslaya, por ejemplo, contener el contrabando de armas, rastrear el dinero sucio y capturar a los verdaderos barones de la droga y sus protectores.
Si hasta el momento el enfrentamiento directo sólo ha aumentado la escalada de violencia, haríamos bien en explorar otras acciones complementarias para encarar al crimen.
Superados por las tormentas, otra vez
Miles de damnificados principalmente en el sur y sureste de la República, pérdidas materiales y agrícolas, accidentes y más de 40 muertos son el saldo de las lluvias torrenciales e inundaciones en lo que va de 2008.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), desde 1996 a la fecha el número de tormentas fuertes o T3 -que rebasan una acumulación de 70 litros por metro cuadrado en 24 horas y son capaces de provocar anegaciones de más de 50 centímetros- ha ido en aumento. Hasta el pasado 10 de julio se habían presentado 245 fenómenos de este tipo. Y lo peor, sin embargo, aún puede estar por venir.
Agosto y septiembre, senala Alberto Hernández Unzón, subdelegado de pronóstico del SMN, son por lo general los meses en los que se registra un mayor número de tormentas T3. Por ende, lo más probable es que en las siguientes semanas se sigan reproduciendo las imágenes de personas limpiando sus casas inundadas por el lodo o salvando lo que el agua dejó de sus pertenencias.
Estos hechos, sin más, deben recordarnos que ya es tiempo de que tanto sociedad como autoridades dejemos de culpar al clima para, en cambio, fortalecer nuestra previsión de todas sus potenciales consecuencias. (El Universal)
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