"El secretario de Seguridad Pública del gobierno del Distrito Federal, Joel Ortega, rinde homenaje a Cantinflas cuando rechaza que la capital sea ""punto de enlace de grupos dedicados al narcotráfico"", al mismo tiempo que reconoce que la delincuencia organizada se refugia en zonas residenciales y pide apoyo al gobierno federal para combatirla.
La Procuraduría General de la República ha senalado que todos los cárteles del país operan en la ciudad de México e incluso residen en ella por largas temporadas ante lo fácil que les resulta esconderse en una urbe de tales dimensiones.
""La violencia en el país está fuera de control y la lucha contra el crimen organizado se está saliendo de las manos del gobierno federal"", afirma el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes.
Del lado de la ley, las noticias son desalentadoras. La Comisión de la Defensa Nacional de la Cámara de Diputados condicionó la compra de más armas y equipo para el Ejército a los ahorros que puedan hacer la Federación y los estados, es decir, los recortes que apliquen a los presupuestos de atención social y comunicaciones. Nada menos.
El diputado Carlos Lozano, del PRI, reiteró que en el último sexenio se registraron casi 100 mil deserciones en el Ejército. Muchos ex militares se pasaron a las filas de la delincuencia, y otros se dieron de baja por edad y retiro voluntario. La capacidad de fuego de los grupos criminales los anima a atacar a las guarniciones y columnas militares.
En Reynosa, Tamaulipas, ciudad golpeada por la violencia criminal, la policía fue desarmada por el Ejército, por considerarla al servicio de las redes del tráfico de enervantes. La vigilancia ha quedado a cargo de patrullas de soldados desde hace dos días.
Como una de las consecuencias de esa grave situación de inseguridad, las autoridades de Estados Unidos y Canadá han prevenido a sus nacionales de los graves riesgos de visitar México, sobre todo en la zona fronteriza. Así, una de las cartas fuertes para compensar los efectos perjudiciales del alentamiento de la economía del norte del continente, el turismo, ha sido también afectada.
En resumen, parece que también deberemos hacer un esfuerzo para blindar a la sociedad mexicana contra los embates de la delincuencia, con mejor fortuna que los blindajes que se han dispuesto para proteger nuestra economía.
Y, con urgencia, tendremos que replantear la forma de luchar contra el narcotráfico. (El Universal).
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