Narcotráfico| tarea de dos

"Desde mediados del siglo pasado, México ha subrayado la necesidad de que Estados Unidos aumente su participación en la lucha contra el tráfico de drogas.

Cuando a un Presidente se le dijo, en una conferencia de prensa, que México era el trampolín del tráfico de drogas hacia el norte, respondió con agudeza: ""Sí, pero allá está la alberca"".

En marzo pasado, durante su reunión en Mérida, los presidentes Felipe Calderón Hinojosa y George W. Bush convinieron en desalentar el consumo en Estados Unidos, combatir el contrabando de armas, metanfetaminas y precursores químicos, y rastrear el dinero del narcotráfico para llegar a los verdaderos duenos del criminal negocio.

Dos semanas después, el embajador mexicano Arturo Sarukhán dijo a The Washington Post que Estados Unidos no ha ofrecido el apoyo requerido en la lucha contra el narcotráfico. ""Vamos a necesitar más cooperación"", dijo el diplomático, con estudios y experiencia sobre el tema en el terreno. El embajador consideró también que el debilitamiento político de Bush y la proximidad de las elecciones no favorecerían una respuesta eficaz al problema. El Departamento de Estado le sugirió entonces que revisara los informes que tenía sobre la mesa.

La situación no parece haber variado mucho, pues, durante una entrevista a la Agencia Alemana de Prensa (DPA), con motivo de su viaje a Europa, el presidente Calderón reiteró claramente que ""nuestro problema es originado por la demanda de narcóticos que tiene el mercado estadounidense, y que afecta sensiblemente a México"", donde ahora se fomenta el consumo.

La ayuda de Estados Unidos en esta lucha se ha notado en suministros de información, entrenamiento policial y dotación de equipos, pero no ha tenido expresiones notables en la reducción de la demanda, el contrabando de armas y sustancias prohibidas hacia México, ni en la persecución de los lavadores del dinero que proviene de la venta de la droga.

La violencia desatada por los sicarios de los cárteles en México lleva mil 200 muertos este ano, ahuyenta la inversión y el turismo, vulnera la paz social y disputa el poder a la autoridad, por lo que fundadamente se ha visto como un problema de seguridad nacional, y ha orillado al empleo cada vez más amplio del Ejército Nacional.

Calderón ha visto la expansión del crimen organizado -que del tráfico de drogas ha transitado al secuestro, el manejo de casas de juego y centros nocturnos y el cobro de cuotas a otros delincuentes, empresarios y productores locales- en una dimensión insospechada.

Con todo, el mandatario no puede reducirse a ser el Presidente del combate al crimen organizado, y se encuentra en Europa para promover en Italia, el Vaticano, Bélgica, Francia, Alemania y Dinamarca, las relaciones de México, la inversión y los negocios.

A Europa voló después de haber puesto punto final a una controversia de facciones por el control del Partido Acción Nacional, su partido, que parecía provocarle más dolores de cabeza que los de la oposición.

Esperamos que esta vez los estadounidenses respondan con más y mejor cooperación al llamado que México les hace. (El Universal).

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