En Chiapas existen especies adaptadas a los climas templados y fríos de las montañas. Se trata de las nauyacas de montaña, un grupo de pequeñas víboras venenosas que desempeñan un papel importante en los ecosistemas de alta elevación.
Especialistas explicaron que las serpientes del género Cerrophidion habitan las regiones montañosas de Centroamérica; en México se distribuyen tres especies, de las cuales dos tienen presencia en territorio chiapaneco.
Estas serpientes encuentran refugio en bosques de pino, encino y algunos bosques de niebla de la entidad.
En Chiapas, las especies registradas son el tamagás (Cerrophidion godmani) y la nauyaca tsotsil de montaña (Cerrophidion tzotzilorum), las cuales han sido observadas en municipios como San Cristóbal de Las Casas, Comitán de Domínguez, Mapastepec, Motozintla, Las Margaritas y Tapalapa, entre otros.
De acuerdo con especialistas, en el estado se conoce como “nauyaca” a la mayoría de las serpientes pertenecientes al grupo de las víboras de foseta, con excepción de las serpientes de cascabel del género Crotalus y del cantil de agua (Agkistrodon bilineatus).
A diferencia de otras nauyacas, que suelen habitar zonas cálidas y presentan hábitos principalmente nocturnos, las nauyacas de montaña viven a más de dos mil metros sobre el nivel del mar y pueden mantenerse activas durante el día.
Además, se caracterizan por ser serpientes tímidas y de comportamiento dócil, por lo que el contacto con las personas es poco frecuente y generalmente solo reaccionan cuando se sienten amenazadas.












