En Chiapas existen especies que desarrollan gran parte de su vida entre los árboles, arbustos, lianas y bejucos de los bosques nubosos y selvas húmedas. Se trata de las nauyacas arborícolas o víboras de palma, un grupo de serpientes venenosas del género Bothriechis que destaca por su colorido y su importancia ecológica.
De acuerdo con la Red para la Conservación y Divulgación de Reptiles Venenosos de Chiapas, estas serpientes tienen hábitos principalmente nocturnos y suelen encontrarse cerca de arroyos de corriente lenta o pequeñas pozas de agua, donde esperan el momento oportuno para capturar lagartijas, ranas, aves o pequeños roedores.
Aunque poseen veneno, especialistas señalan que su comportamiento es generalmente pasivo y que solo atacan cuando se sienten amenazadas o acorraladas, por lo que recomiendan evitar manipularlas y respetar su espacio en caso de un encuentro.
Avistamientos
En Chiapas se han registrado cuatro especies de víboras de palma, y todas cuentan con una cola prensil que les permite sujetarse y desplazarse con facilidad entre la vegetación.
Los avistamientos de estas serpientes son poco frecuentes debido a sus hábitos discretos y a la dificultad de acceder a su hábitat.
Sin embargo, se han documentado registros en municipios como Las Margaritas, Ocosingo, Berriozábal, Tapalapa, Rayón, Villacorzo y La Concordia, entre otras regiones del estado.
Expertos subrayaron que las nauyacas arborícolas cumplen una función esencial en los ecosistemas al regular poblaciones de pequeños vertebrados, por lo que su conservación contribuye al equilibrio de los bosques y selvas de Chiapas.












