El obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, lamentó el aumento considerable de embarazos en adolescentes, tanto en las ciudades como en las comunidades indígenas de Chiapas y del resto del país.
“Los jóvenes que vienen a estudiar o trabajar en los centros urbanos, sin los controles culturales de sus pueblos y de sus familias, se contagian de la curiosidad sexual y se desenfrenan”, dijo.
Agregó que una de las causas es que “los libros oficiales de texto, al abordar la necesaria educación sexual, en lo que más insisten es en informar sobre los métodos anticonceptivos. Lo hacen para evitar esos embarazos pero no educan para la castidad, para el control de los propios instintos, para saber combatir y resistir las tentaciones sexuales”.
Señaló que “con tanto que hablan de sexualidad desde primaria y secundaria, sin una ética sexual adecuada, lo que más provocan es curiosidad y deseos de experimentar lo que allí se expone”.
Afirmó que otra de las causas es que en la actualidad “los niños, adolescentes y jóvenes tienen mucho acceso a internet y a los demás medios de comunicación, se informan de todo cuanto quieren sobre sexo pero sin educación moral”.
Recordó que hace algunos años le pidieron permiso para filmar escenas de una telenovela en la Catedral de San Cristóbal, por lo que pidió leer el guión “y había escenas de todo tipo, no en la Catedral”, ya que autorizarlas era como si las Diócesis las justificara.
Comentó que otra de las causas en el incremento de los embarazos es que “se dan todas las facilidades para abortar legalmente” y “en la Ciudad de México, son más los miles de abortos, que los asesinatos del crimen organizado”.
Sostuvo que “sin una familia estable, sin unos padres que permanezcan fieles a su matrimonio, que no hablan con conciencia y con madurez emocional de estos temas con los hijos, los embarazos prematuros y fuera de matrimonio seguirán en aumento”.
Opinó que “la solución no es dar más información sobre métodos anticonceptivos y regalar más condones por parte de la Secretaría de Salud, sino que las familias estén bien cimentadas y eduquen éticamente”.
Arizmendi Esquivel afirmó que, por otra parte, “hay preocupación por el aumento de suicidios juveniles. En las mismas comunidades indígenas, están aumentando” por diferentes causas como la inequidad social, la falta de trabajo y de oportunidades, las decepciones amorosas, las carencias económicas y sociales.
Dijo que “la raíz más profunda está en el resquebrajamiento de las familias, en la facilidad con que se disuelven los matrimonios, en la ausencia de los padres, en la incapacidad de estos para formar a los hijos en valores humanos y cristianos”.
Por ello, exhortó a los padres de familia a conocer, corregir y completar la educación sexual que sus hijos reciben en la escuela. Hay que cuidar la familia como el bien supremo, y no destruirla por los problemas que se presenten. Educar a tus hijos en el respeto a los demás, en el servicio a la comunidad y en la fe en un Dios que nos ama y nos enseña lo que es el verdadero amor, es una urgencia que a todos nos incumbe”.
Concluyó: “una familia bien constituida es la que mejor educa para salir con la frente en alto y es el mejor antídoto contra la degradación social”.












