Necesaria la conservación de aves migratorias

Necesaria la conservación de aves migratorias

El Día Mundial de las Aves Migratorias se celebra dos veces al año, el segundo sábado del mes de mayo y de octubre, para concientizar a la población sobre la conservación de las aves migratorias y sus hábitats, sensibilizar sobre las amenazas a las que se enfrentan, su importancia ecológica y la necesidad de cooperar para conservarlas.

Desde el 2018 se aunaron las dos grandes campañas que entonces existían para proteger a las aves migratorias: el Día Internacional de las Aves Migratorias y el Día Mundial de las Aves Migratorias, el primero de ellos dirigido por Environment for the Americas (EFTA), y el segundo por el Acuerdo sobre la conservación de las aves acuáticas migratorias de África y Eurasia (AEWA) y la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).

En Chiapas, uno de los estados con mayor biodiversidad del país, se encuentran cientos de especies de aves migratorias, en donde algunas de ellas utilizan los ecosistemas como una pequeña pausa en su viaje continental.

Afectación

Organizaciones ambientalistas han mencionado que las distintas actividades diarias realizadas por el ser humano han causado un desequilibrio y alteración de alto porcentaje de los ecosistemas marinos y terrestres de todo el mundo.

Prácticas constantes como la caza, la deforestación o la ganadería y la agricultura masiva han destruido una gran parte de ellos, lo cual ha conllevado a la muerte y desaparición de la flora y fauna de esos lugares.

Extensas áreas son destruidas por la contaminación con desechos tóxicos, lo que ha causado que las aves migratorias desaparezcan de forma paulatina por esta alteración en su entorno.

Aunque la capital chiapaneca ya ha perdido gran parte de su vegetación original, aún continúan los fenómenos de aves migratorias que realizan dichas hazañas en medio de la contaminación, el tráfico y las casas.

Al respecto, Daniel Pineda Vera, experto ambientalista, comentó que México, siendo paso obligado entre Norte y Sudamérica, la migración invernal es sinónimo de una explosión de colores y cantos sin igual, además del evidente regocijo en los amantes de las aves.

Pineda Vera manifestó que la migración de las aves ocurre, principalmente, por la disponibilidad de alimento.

“Es lógico, mientras que en Estados Unidos el frío cala hasta los huesos y ello imposibilita la producción y existencia de alimentos naturales (dígase semillas, frutos, néctar e insectos, entre otros), aquí, en el Neotrópico (término con que se conoce a las regiones tropicales de América), las condiciones cálidas son sumamente adecuadas para la producción de alimento, con el que cientos de miles de aves se abastecen.

Desde luego, también ocurren migraciones en verano, pero éstas son mucho menos estrambóticas que las invernales”, añadió.

El ambientalista comentó que existen aves que pueden venir sólo de paso (llamadas transitorias) por unos días, en la que descansan en parajes adecuados donde recargan energías, para luego retomar su viaje a Centroamérica, hasta el Ecuador o incluso hasta la Patagonia; o bien, pueden permanecer aquí durante toda la temporada invernal.

Además, existen especies que tiene poblaciones en México, pero que sus poblaciones más norteñas, migran hacia el sur, uniéndose a sus parientes mexicanos.

“Es debido a los cambios en el tiempo de luz solar y el descenso de las temperaturas, que las aves saben cuándo migrar, y se preparan atiborrándose de comida que les proporcionará energía para el viaje”, mencionó.

“Las aves se guían, según las especies, por pequeños imanes que poseen y les permiten orientarse con ayuda del campo magnético de la tierra; otras, se guían por las estrellas durante la noche o bien, con la posición del sol e incluso con la vista, siguiendo el terreno, cursos de ríos, costas y playas.

Es curioso, las aves pequeñas, algunas especies acuáticas y los playeritos, migran durante la noche, aparentemente ahorrando energía y las grandes aves rapaces, carroñeras y aves acuáticas grandes, migran durante el día”, explicó.

Pineda Vera comentó que las aves migratorias que se pueden ver en Tuxtla van desde una cantidad de garzas blancas, azules, verdes y nocturnas, a los playeritos y las monjitas, a los diminutos chipes, algunos colibríes, una que otra ave rapaz, algunas palomas, martines pescadores, pájaros carpinteros, los elegantes mosqueros tijereta, los saltarines zorzales, las alegres pirangas (o cardenalitos) y los picogruesos, así como bastantes bolseros de colores amarillo, naranja y canela.

Festival de Aves

En Chiapas, desde hace varios años se realiza el Festival de Aves Martinicas, que tiene como objetivo preservar el arribo de más de 33 especies de aves migratorias provenientes de Canadá y Estados Unidos, a la reserva de la biosfera “La Encrucijada”.

Las aves para venir viajan 20 mil kilómetros, vuelan a una velocidad de 90 kilómetros por hora, y lo que ellas hacen en la travesía es como de mes y medio para venir a nuestras pampas y a nuestros esteros, pero lo más importante es que algunas de estas 33 especies ya se quedan a vivir en Chocohuital.

Patos canadienses, la espátula rosada, el águila pescadora y la aguililla son algunas de las especies que han decidido quedarse a vivir dentro de la biósfera “La Encrucijada”.

Las aves martinicas se observan durante los recorridos a los manglares, en donde descansan de su largo viaje los meses de diciembre y enero en las playas de Pijijiapan, Chiapas.