Necesario atender comunidades pobres

Necesario atender comunidades pobres

El obispo de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, urgió al Gobierno Federal que no solamente se destinen recursos para mejorar las condiciones de vida en Centroamérica y con ello ayudar a frenar la migración, sino que también se atiendan las necesidades que enfrentan comunidades mexicanas en pobreza.

Se pronunció por generar una política migratoria que, “en lugar de responder con miedo a la imposición de aranceles y a la consigna de militarizar la frontera, tenga en cuenta los derechos humanos internacionales”.

Reconoció al presidente Andrés Manuel López Obrador que trata a los migrantes como “hermanos necesitados de ayuda” y la disposición de recursos para mejorar las condiciones de vida en los países de Centroamérica, en especial en El Salvador mediante el programa Sembrando Vida.

Sin embargo, los anuncios de ayuda económica con millones de pesos incomodan a los connacionales y ante ello, insistió “en una política migratoria coherente pero también en el cumplimiento de muchas promesas de campañas y de demandas que presenta la comunidad”.

En su mensaje semanal con motivo del Día Mundial del Refugiado, monseñor Calderón Calderón indicó que las políticas migratorias vigentes en el país abren el acceso a muchos extranjeros para solicitar refugio y asilo, tanto en México como en los Estados Unidos.

Lamentó que “esta solicitud se ha convertido también en un viacrucis para los migrantes, puesto que se ha cargado de candados y requisitos que retardan su resolución”.

Por ello, insistió en contar con un sistema migratorio que se base en los derechos humanos en el ámbito mundial, regional y nacional, porque “la situación que vivimos está creando una crisis para los migrantes haciéndolos cada vez más vulnerables, puesto que por su situación irregular, viven y trabajan clandestinamente, con miedo a quejarse ante el abuso que muchas veces sufren por prestadores de servicios, empleadores e incluso por agresiones en la sociedad civil”.

Reconoció que entre los migrantes algunos se aprovechan de sus compañeros y se convierten en una amenaza para ello, por lo que insistió en la generación de una política que atienda los derechos humanos y no responda con miedo a la imposición de aranceles con la militarización de la Frontera Sur.

“El migrante es un hermano débil y necesitado de ayuda”, puntualizó.