El cacao tiene un lugar importante en el camino para lograr la autosuficiencia alimentaria al ser parte del sistema milpa junto con otros granos básicos y vegetales intercalados como el maíz, frijol y hortalizas, mediante su cultivo en Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, principalmente.
De acuerdo a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), México tiene el potencial para alcanzar la autosuficiencia en producción de cacao a través del acompañamiento de los bienes y servicios públicos e innovaciones en mejoramiento vegetal.
Con eso se protegen, cuidan y aprovechan de manera sustentable las variedades criollas o nativas, además del impulso a través de los programas federales como Producción para el Bienestar (PpB) y Sembrando Vida.
A la fecha suman 17 variedades registradas en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales, desarrolladas principalmente por organismos públicos del país como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), para beneficio de las familias productoras.
Según el encargado de la Coordinación General de Agricultura, Santiago Argüello Campos, hay avances en la recuperación productiva de este fruto, y actualmente se cubre el 44 % de la demanda nacional con un consumo per cápita de medio kilogramo.
La producción de cacao en México está en manos de casi 40 mil productores de comunidades campesinas e indígenas situadas en Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
Consideran que es necesario avanzar, vía normatividad, en la generación de un mercado de chocolates con alto contenido en cacao y no adulterados con exceso de azúcar y otros ingredientes, como grasas ajenas a las del fruto.
El cacao representa un alimento importante por ser nutricional, además de ser un energizante natural y de aportar a la recarbonización del suelo al proporcionar humedad en los sistemas agroforestales.
Destacó que el Inifap ha contribuido a la generación de tecnología y capacitación en el manejo integral apropiado en buenas prácticas agrícolas y de plagas y enfermedades, así como al desarrollo de variedades mejoradas de cacao, ya que de las 17 registradas en el Catálogo Nacional de Variedades, 13 corresponden al instituto.
De esta manera se contribuye a conservar el cacao criollo o nativo para su preservación y aprovechamiento sustentable, siempre de la mano con el mercado y necesidades del consumidor.












