La Comisión Estatal de Derecho Humanos (CEDH) informó que a pesar de los esfuerzos por disminuir los índices de explotación infantil en el estado, los resultados hasta ahora no son los mejores, por lo que se necesita mayor trabajo en conjunto por parte de todos los niveles del gobierno.
Juan Óscar Trinidad Palacios, presidente de la CEDH, indicó que “si bien es cierto que en la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se reafirma el objetivo de poner fin al trabajo infantil, como lo declara el director general de la OIT, Guy Ryder. Esto será únicamente posible, si todos actuamos de manera unida y consolidada”.
Cabe destacar que uno de los principales temas a tratar en el 2017, se denomina “Eliminar el trabajo infantil en las cadenas de producción, ¡es cosa de todos!”, por lo que todos los servidores públicos de todas las dependencias federales, estatales, municipales, así como la iniciativa privada, las diversas organizaciones y la sociedad civil, deberán participar de manera activa para frenar este flagelo en la entidad chiapaneca.
Por lo anterior, el titular de la comisión informó que por lo menos 168 millones de niños son víctimas del trabajo infantil en el mundo, por lo que este año se mantendrán operativos permanentes en cadenas de suministro de agricultura y en empresas referente a los servicios de la construcción.
“Ante estas circunstancias es urgente y necesario, que todas las partes nos unamos, hagamos un frente común para erradicar esta problemática, en donde nuestras niñas, niños y jóvenes deben de aprovechar y disfrutar su tiempo, es momento de que los adultos hagamos algo por nuestra niñez, respetemos sus derechos fundamentales”, comentó Trinidad Palacios.
Al respecto, cabe destacar que de acuerdo con los últimos datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guerrero, Oaxaca y Chiapas registran el mayor porcentaje de niñas, niños y adolescentes que trabajan, con 14, 11.7 y 11 por ciento, respectivamente, y cuyas actividades se concentran en la agricultura.
“Ellos no eligen trabajar, sino que para muchas familias, su incorporación al mercado laboral representa una fuente de ingresos más para asegurar su supervivencia, o bien una actividad culturalmente aceptada como modus vivendi ante las dificultades para acceder a la educación y otras oportunidades de desarrollo individual y comunitario”, destacó el presidente de CEDH.











