La condecorada con la Medalla Rosario Castellanos por su labor científica, Silvia Ramos Hernández, hizo un llamado a padres y madres de familia a fomentar la vocación científica en mujeres desde el núcleo familiar, para aumentar la participación de este sector en las ciencias básicas.
En entrevista, la vulcanóloga resaltó que la poca participación de las mujeres en las ciencias duras no solo es un problema en Chiapas, sino en todo el país, en parte debido a que “no han sido fomentados desde los ámbitos escolares”.
Núcleo familiar y escolar
“Desde la primaria, secundaria y más aún el bachillerato, una joven tiene que decidir por una carrera profesional, y hay una falta de atención a la vocación científica de las mujeres y proviene evidentemente desde la educación”, dijo la directora del Centro de Investigación en Gestión de Riesgo y Cambio Climático de la Universidad y Ciencias de Chiapas.
Factores relacionados con los estereotipos de género presentes en la sociedad y en instituciones como la familia y la escuela, hace que en ocasiones se considera a las mujeres poco aptas para desarrollarse en el ámbito científico.
Silvia Ramos expone que en las “escuelas se considera que las matemáticas, la física o química han sido más estimuladas en el quehacer del varón, porque se piensa que el hombre tiene más facilidades para pensamiento matemático, la lógica o la física”.
Si bien recalca que “poco a poco se han ido rompiendo estos estereotipos, y ahora la mujer está entregándose más a estas carreras, haciendo la diferencia”, expone que aún falta la promoción desde el núcleo familiar.
Romper los prejuicios
La maestra y doctora en Ciencias de la Universidad Autónoma de México (UNAM) hizo un llamado a los padres y madres a que “estimulen en las niñas esta vocación científica desde sus primeros años”; y se rompan las creencias que “hay disciplinas riesgosas para las mujeres”.
También es importante romper los estereotipos de juego desde la infancia, como que los hombres solo se diviertan con carros o dispositivos electrónicos y las mujeres jueguen a hacer la comida o con muñecas.
“Hay que ir rompiendo eso desde la infancia, de tal manera que la niña se interese por los juegos de matemáticas, física o química y entre en otra lógica. Para que entrando a la secundaria o preparatoria estén interesadas o fascinadas por el aprendizaje de las ciencias”.
Faltan investigadoras
De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la tasa mundial promedio de mujeres investigadoras era de solo 29.3 %. Cabe destacar que la brecha de género se amplía conforme las mujeres avanzan en sus carreras como investigadoras.
La académica expuso que si bien “son contadísimas”, se está observando a nivel licenciatura un mayor interés y participación por parte de las mujeres a estudiar ciencias exactas e ingenierías.
“Ya hay un poco más de jóvenes mujeres, pero posteriormente, en el posgrado y cuando se trata de disciplinas de especialización como la vulcanología, se reduce su participación”.
Silvia Ramos abrazó las ciencias y se enfocó e impulsó la vigilancia volcánica de los dos colosos que tiene Chiapas, donde estableció la Sed Sísmica del Estado, sin embargo, expone que es “extraño ver a una mujer realizando estas tareas”, siendo una de las pocas vulcanólogas de México y Latinoamérica.
“Ya hay mucha inclusión, hace falta vocación”, dijo al recomendar a impulsar “ese interés de las jóvenes desde los primeros años de su infancia y también en el ámbito escolar”.
Sostuvo que actualmente se están impulsado disciplinas científicas en Chiapas, como la Licenciatura en Ciencias de la Tierra, con el interés de que se fomente en las juventudes y sobre todo en las mujeres, el interés por las ciencias relacionadas con el estudio todos los riesgos, desastres y volcanes.












