Necesario formar más empresas competitivas

Lorena Grajales Velázquez, docente e investigadora chiapaneca, expuso que en la entidad es necesario formar empresas competitivas no sólo en los negocios, en la oferta o los servicios que brindan, sino también se debe dar especial atención en la ética empresarial y la responsabilidad social para lograr que éstas sean de mucho valor y generen mayor riqueza.

“Para lograr el cimiento de la riqueza en las empresas, se debe pensar desde el inicio en un plan de negocios que haga de la empresa una empresa redituable que a corto o mediano plazo pueda consolidarse en el mercado, pero sin descuidar dos elementos intangibles que brindan grandes ventajas a la empresa: la ética y la responsabilidad empresarial”, agregó.

Grajales Velázquez detalla que la ética empresarial se define como el conjunto de principios y valores que orientan el comportamiento de las empresas, y es que si no existe un cimiento de valores y principios que regulen el comportamiento, en cualquier momento la empresa se enfrentará a una situación de riesgo.

Insistió que cuando se fortalece una cultura organizacional basada en un marco ético, se construyen cimientos sólidos que evitan los sobornos, conflictos organizacionales, actos de corrupción, abuso de poder, discriminación, mala calidad, publicidad engañosa, entre otros hechos indeseables que merman el crecimiento de la empresa.

“Cuando se fortalecen los valores y principios organizacionales, se manejan de mejor forma los conflictos, se toman decisiones inteligentes en momentos críticos, se mejora el clima organizacional, además de que se eleva el grado de satisfacción laboral y se construye una reputación empresarial favorable. En resumen, una empresa con ética es una empresa sana, y una empresa sana es el fundamento de la prosperidad”, puntualizó.

Dijo que, junto a la ética empresarial, debe existir la responsabilidad social empresarial, la cual se define como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y ambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores.

Por ello, con responsabilidad social la empresa es sensible ante los acontecimientos de su comunidad efectuando prácticas responsables en beneficio del medio ambiente o de apoyo a la población en condición vulnerable. Y es que uno de los grandes beneficios de esto, es que el cliente se conecta mejor emocionalmente con la empresa que apoya una causa noble o justa, lo que genera más fidelidad a la marca.

Finalmente, la docente e investigadora destacó que con estos dos valores intangibles las empresas sociales fortalecen su sustentabilidad empresarial, lo que les da más posibilidades de vida empresarial.