Con la producción actual de oleaginosas en México, apenas se alcanza a cubrir un 10 por ciento de la demanda nacional de aceites, por lo que el resto tiene que ser importado de otros países, reconoció el director del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS), Manuel Rafael Villa Issa.
Es más, explicó que se tiene 11 mil toneladas de semilla certificada y habilitadas de soya, aunque en este año se espera llegar a las 24 mil toneladas, ante la necesidad de ampliar las extensiones de cultivo, siendo Chiapas y Campeche los estados con amplias posibilidades de desarrollo del mismo.
Entrevistado al término de una reunión con productores de soya de la región del Soconusco, en la que se entregaron vehículos y equipo a personal del SNICS de Chiapas y Campeche, dijo que a pesar de ello no se están importando grandes cantidades de semilla para siembra y las que llegan “pasan por un riguroso proceso de pruebas, de sanidad y adaptación al medio ambiente, para evitar correr el riesgo de traer enfermedades, plagas o semillas que no sirvan”.
Con el respaldo del Instituto Nacional de Investigación Forestal, Agrícola y Pesquero (INIFAP), universidades y otros organismos de investigación, se están generando semillas garantizadas y certificadas para que “el agricultor sepa el material genético que está comprando y las cosechas sean buenas”.
Insistió en que se tiene que fortalecer la producción de soya en el país toda vez que “en términos de aceite y pastas, importamos el 90 por ciento de lo que nos comemos. Por eso tenemos que incrementar la producción, no para cubrir la demanda interna, sino que queremos por lo menos bajar en los próximos años al 75 por ciento las importaciones y seguirle por más en el futuro”.












