Una forma rápida de reactivar la industria inmobiliaria en el sur-sureste podría ser a través de los créditos hipotecarios que otorgan las instituciones de seguridad social, pero se necesitaría promover más productos financieros acorde a las necesidades de la gente interesada.
Para el titular de la Comisión Nacional de Vivienda de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), David Roberto Anda González, para la mayoría sus ingresos son insuficientes para la vivienda que desean.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 69 por ciento de la población que labora en el estado de Chiapas percibe no más de dos salarios mínimos al día, es decir, hasta 246 pesos.
Para complementar estas acciones también habría que abaratar las propiedades, para lo cual hay que cambiar el modelo constructivo.
Las casas nuevas tienen que ser de menos de 60 metros cuadrados, con posibilidad de ampliarse; continuando también con el fomento a la vivienda vertical.
El 45 por ciento de las casas nuevas que hasta hace un par de mes estaban ofertándose en la entidad tenían menos de 60 metros cuadrados, lo que significa que aún predomina el modelo constructivo horizontal, en el que las propiedades son más onerosas sólo por la superficie requerida.
Al respecto, Anda González explicó que en proyectos de ese tipo la densidad por kilómetro cuadrado es mayor y los inmuebles son más accesibles en términos económicos. “Hay que tener presente que el Gobierno Federal en turno eliminó el programa de subsidios, que permitía a las familias de escasos recursos hacerse de una propiedad”, mencionó.
La Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) informó que en este ejercicio Chiapas requiere por lo menos 13 mil 937 acciones de vivienda, 25 por ciento menos respecto a 2019.
De lo estimado, el 49 por ciento está relacionado con mejoramiento, 40 por ciento con compra y 11 por ciento con autoproducción; esto por la complejidad que enfrentan los hogares en México y que se han visto forzados a posponer las decisiones de inversión y compra de vivienda.
El presidente de la Coparmex en Chiapas, Manuel Felipe Pardo Pastrana, dijo que la casa ideal para el grueso de la población no estará a su alcance si esas acciones no son acompañadas de una disminución de la tramitología.
“El tiempo de proceso y la entrega de permisos es también un factor en el costo de las viviendas nuevas, aun de interés social.
“Por ejemplo, en Tuxtla Gutiérrez una constructora tarda hasta 12 meses para emprender un proyecto inmobiliario, tiempo que prácticamente ningún desarrollador aguanta”, aseveró.
Importante decir que la industria inmobiliaria aporta casi el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México.
Durante 2019 el sector cayó cinco por ciento y este año la merma será de 12 por ciento, sobre todo por las secuelas de la pandemia.
“Este panorama difícilmente lo podrán soportar las empresas”, indicó Anda González.
Para finalizar, dijo que comenzarán a cerrar más empresas si no se genera una estrategia para dinamizar la economía en ese sector, que es una de las actividades económicas más importantes que tiene el país.












