La eliminación del horario de verano por razones médicas, sociales y políticas está bien, siempre y cuando el Gobierno Federal adopte las medidas necesarias para modernizar las centrales eléctricas existentes, con la finalidad de satisfacer la demanda de energía en la hora pico de mayor uso, que es entre 6:00 p.m. y 10:00 p.m.
Ernesto Jordan Mayorga, miembro de la Barra de Ingenieros Mecánicos y Electricistas (BIME), comentó que desde el inicio del horario de verano en 1996 el error del Gobierno Federal de aquel entonces fue decir a la población que representaría un ahorro en los recibos de luz.
Esto si bien fue cierto, el ahorro fue mínimo para cada usuario e incluso no se apreciaba en la facturación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Lo que debieron decir fue que el beneficio era para el gobierno, ya que representó una ayuda en la holgura del margen que existe en la potencia instalada contra la demanda máxima.
Ahorro
Detalló que la suma del mínimo ahorro de cada usuario implica un beneficio, el cual no representa mucho dinero en cuestión de ahorro, sino que para poder administrar energía se debe de tener una potencia instalada, que nunca puede ser menor a la demanda, sobre todo en horas pico de uso.
Pero a la potencia instalada se debe de descontar los generadores que entran en mantenimiento preventivo y correctivo, como las plantas solares que ya no generan energía a partir de las 6:00 p.m., o la energía de los aerogeneradores porque hay garantía de aire de forma permanente.
Al no tomar en cuenta esos factores el margen entre la potencia instalada real y la demanda es muy bajo, sobre todo en la hora pico de demanda de las 6:00 p.m. a las 10 p.m.
Con el horario de verano se aumentaba ese margen y el gobierno se ahorra dinero en la inversión de instalar y modernizar las plantas generadoras, que son miles de millones de pesos.
Lo cierto es que la mayoría de los mexicanos está de acuerdo en eliminar el horario de verano, pero el gobierno deberá de invertir en el mediano plazo y seguramente tiene contemplado modernizar los generadores y darles mantenimiento.
Es vital que hagan crecer el margen entre potencia instalada y demanda máxima, ya que de suceder un suceso extraordinario, miles o millones de personas se quedarían sin energía. Ya han ocurrido apagones en la Península, por ejemplo.












