En el escritorio de diversas dependencias en el ámbito municipal, estatal y federal, existen algunos expedientes relativos a la atención del drenaje pluvial profundo en Tuxtla Gutiérrez, tema que de acuerdo al empresario de la construcción, Óscar Octavio Marina Alegría, debe ser retomado para atender aquellos puntos de riesgo detectados.
En un recorrido por algunos de los drenes existentes por la ciudad capital, Marina Alegría comentó que temporada tras temporada los escurrimientos pluviales han ocasionado fuertes estancamientos en sitios como la vía aledaña a la Fiscalía General del Estado (FGE), en el libramiento Norte.
Asimismo, en la 5ª Poniente y libramiento Norte, libramiento Sur y fraccionamiento Buenos Aires, avenida Central en tres puntos del lado oriente, libramiento Sur y calzada Andrés Serra Rojas, carretera Panamericana a Chiapa de Corzo, el acceso lateral de la Central de Abasto, entre otros puntos.
En estos puntos ya se encuentran las primeras etapas de atención, pero hay otras en las que se debe iniciar con expedientes desde cero, añadió.
Destacó que en el tema del mantenimiento de los espacios públicos, el posibilitar un correcto funcionamiento del drenaje pluvial profundo depende no sólo de la autoridad que la construye o que realiza el desazolve, sino también de cada ciudadano al que le toca desechar adecuadamente sus residuos sólidos, a fin de evitar tapones de basura de impidan el flujo correcto del agua.
“Hay drenaje pluvial profundo en Tuxtla Gutiérrez, hay algunos muy antiguos y que funcionan. Por ejemplo, las bóvedas de San Roque, que ya fueron reforzadas en la parte sur de la ciudad hace poco; y hay también de carácter moderno con tubería apropiada, que hace 13 años para acá se ha venido desarrollando, pero hace falta más por invertir en este tema debido al crecimiento urbano de la ciudad”.
Indicó que en su conocimiento hay seis drenajes pluviales profundos ya construidos en la historia reciente, más los de mayor antigüedad, pero también hay identificados unos cinco que son de suma urgencia.
Es el momento para retomar aquellos proyectos que ya estaban en proceso, pero también para comenzar algunos nuevos.
En el caso del embovedado de San Roque, recientemente Alejandro Gutiérrez, estudiante e integrante de un proyecto a cargo de la Asociación Mexicana de Hidráulica, dio a conocer sobre un colapso de 13 metros de largo por seis y medio de ancho, justo debajo de la 5ª Sur y el andador.












