Las bebidas azucaradas y comida chatarra continúan siendo un riesgo para la salud de los niños, por lo que la adquisición de hábitos alimentarios saludables son urgentes, destacó la nutrióloga Miriam Avendaño Morales, del Hospital de Especialidades Pediátricas.
Indicó que los alimentos ultraprocesados, mejor conocidos como comida chatarra, son los comestibles favoritos de la gran mayoría de las personas, ante lo cual es importante mantener una dieta equilibrada y dejar de consumirlos.
En este sentido, expuso que los objetivos de la alimentación de un niño o niña en edad escolar es desarrollar un crecimiento adecuado, teniendo en cuenta su actividad física y promoviendo hábitos alimenticios saludables para prevenir enfermedades nutricionales a corto y largo plazo.
Apuntó que tanto el papel de los padres como la influencia de los educadores, de otros niños y los comedores escolares, van a tener un proceso decisivo en la adquisición de hábitos alimenticios saludables.
En la etapa pediátrica, en la que hay un crecimiento acelerado del ser humano, se clasifica por rangos de edad, los cuales van cambiando la necesidad nutritiva y de aporte calórico; por ello, de acuerdo a su edad pueden ir desde mil 250 calorías en los tres a cuatro años, hasta las dos mil cuando tienen 10 años, mismas que puede variar según las circunstancias del menor.
Ejemplificó que 1,800 calorías se deben repartir en las diferentes comidas del día, un 25% en el desayuno, 30% en la comida, 15% en las meriendas y un 30% en la cena; considerado que tendrá un equilibrio de carbohidratos, lípidos y proteínas.
La especialista en nutrición aseveró que haber consumido por mucho tiempo el alimento chatarra no se podrá revertir mágicamente.
“Hay que valorar la situación y tomar conciencia para intervenir en la alimentación de la población infantil y evitar anemias, problemas óseos, dentales, obesidad, articulares, diabetes, hipertensión y problemas psicológicos”, finalizó.












