Necesarios 200 topes para reorientar escurrimientos

Necesarios 200 topes para reorientar escurrimientos

El proyecto de las Microcuencas Hidrográficas Naturales Urbanas que realizó el Instituto Ciudadano de Planeación Municipal (Iciplam), arrojó que Tuxtla Gutiérrez requiere de la instalación de 200 puntos de bloqueos (topes) y nueve muros de gavión para redireccionar todo el escurrimiento pluvial que se genera a consecuencia de las precipitaciones, explicó Sofía Yescas Yúñez, directora general en la institución.

La elaboración de todo el trabajo requirió de seis meses, complementa el Atlas de Riesgo y parte del desarrollo urbano planeado para la ciudad; el análisis muestra que las microcuencas ubicadas en las colonias 24 de Junio y Potinaspak, son las que más problemas generan en esta temporada.

Las irregularidades encontradas en un porcentaje considerable de las microcuencas, van desde el origen del agua, las edificaciones hechas sobre indicios de arroyos o, en el peor de los casos, algunas obras que han inducido el incremento de las corrientes y que, en la parte más baja de la ciudad, pueden generar desbordamientos de los afluentes que convergen sobre el Sabinal.

Otra obra de mitigación contemplada es la ubicación de un terreno baldío (de dos hectáreas) que servirá para redireccionar otra parte del escurrimiento pluvial; lo más interesante del proyecto presentado por personal del Iciplam, es que es factible, es decir, su ejecución no implica una erogación millonaria para las autoridades.

En su intervención, Elizabeth Hernández Borges, titular de la Secretaría de Protección Civil en Tuxtla Gutiérrez, dijo que las 33 microcuencas se forman en la época de lluvia y, lamentablemente, toda esa agua desemboca en los arroyos que no tienen capacidad hidráulica, parte del escurrimiento busca su cauce por las calles y vuelve vulnerable a cientos de familias.

La estrategia del Iciplam, basada en datos científicos, facilitará en la ciudad la colocación de señales de advertencia en todos los espacios que generan, con mayor o menor medida, los escurrimientos.

Ante ello, las autoridades consideraron que Tuxtla Gutiérrez necesita tres posibles zonas de inundación inducida, es decir, sitio en donde se puedan descargar parte de los escurrimientos sin que ello implique un riesgo para la población y también cuatro muros de retención en la microcuenca de la 24 de Junio.