"David Morales * CP. En Chiapas la población tiene la costumbre de consumir ""carne caliente"", producto considerado como un riesgo para la salud debido a que pueda estar infectado con cisticercosis, salmonelosis, brucelosis, y otros males.
Lo anterior detallado, aunado a la falta de rastros que cumplan en su totalidad con las normas de salud, impide a las autoridades correspondientes clausurar a los centros de matanza tradicionales, senaló Julio César Aguilar Conde, jefe del departamento de videncia y manejo de riesgos de la dirección de protección contra riesgos sanitarios.
El hecho, explicó, de que la población como consumidor esté acostumbrada a pedir ""carne caliente"", -aquella obtenida del animal que fue sacrificado durante la madrugada y sin previa refrigeración, como lo marcan las normas de salud- es considerado un riesgo.
El especialista senaló que entre los riesgos que implica ingerir este tipo de carne se encuentra padecer enfermedades gastrointestinales como cisticercosis, salmonelosis, brucelosis, y otros males presentes en el ganado.
Aunque exista la incidencia de estos padecimientos, son enfermedades multifactoriales, es decir, es difícil senalar que tal infección es a causa exclusiva de ingerir la carne, dijo.
En un recorrido por las colonias Terán y San José Terán, este medio pudo constatar del riesgo a la salud que implica el consumo de carne proveniente de estos mataderos.
El riesgo inicia desde que llega el animal que será sacrificado, ya que no se cuenta con la presencia de autoridad alguna que solicite los documentos que indiquen la procedencia del animal, así como garantizar que el producto pueda ser expendido libre de enfermedades.
Además estos mataderos no cumplen con la norma oficial mexicana no. 149, que senala las condiciones mínimas para el funcionamiento y operación para centros de matanza de animales para el consumo humano.
Entre ellas se encuentra el sacrificio humanitario con la previa insensibilización del ganado, en estos lugares se mata al puerco con un golpe en la frente para después colgarlo para desangrarlo.
El sitio debe contar con piso encementado, que la maniobra de matanza sea aérea para evitar todo contacto con el suelo para evitar todo tipo de contaminación que puede existir, además del uso de material sanitario hecho de acero inoxidable.
A esta situación se le suma que en Chiapas no existe un rastro que cumpla al cien por ciento con el reglamento de salud.
Ante ello Aguilar Conde senaló que buscan que existan las alternativas viables sanitariamente adecuadas, centros que tengan por lo menos las condiciones mínimas de salud, para empezar a presionar a aquellos centros que no cumplen con tales normas.
""Si en un ayuntamiento existe un rastro que cumpla al cien por ciento con la norma, los dem*s centros clandestinos o semi-clandestinos podr*n ser clausurados.... En estos momentos no se le puede decir a la gente que no mate así, porque no hay un sitio adecuado.""
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