"Heriberto Ortiz * CP. En el campo epistemológico de la sociología y teología, es común afirmar que luz que proyecta la fe sobre la realidad siempre está mediada por una ideología; hoy la ideología neoliberal que identifica a la democracia actual con el capitalismo, impera en la conciencia de las sociedades y en grupos particulares como la Iglesia, pues impide percibir que el capitalismo es intrínsecamente perverso.
Este modelo económico provoca que, de los siete mil millones de habitantes del planeta, cuatro mil vivan por debajo del nivel de pobreza, y mi 200 padezcan hambre crónica, así lo planteó en entrevista electrónica Carlos Alberto Libanio, teorista de la Teología de la Liberación en Brasil, que mencionó que ""la Iglesia Católica se muestra muchas veces connivente con el capitalismo porque éste la cubre de privilegios y le franquea una libertad que la pobreza les niega a millones de seres humanos"".
Repitiendo palabras de lo antes dicho en el Foro ""América Latina y el Caribe"", donde planteó la enorme diferencia entre el marxismo como teorema social y las interpretaciones variadas que de él pueden emanar, el teólogo dominico, mejor conocido como ""Frei Betto"", autor de medio centenar de libros sobre tratados sociales, entre otros, acreedor al reconocimiento Paulo Freire por su compromiso social y la medalla de solidaridad del gobierno cubano, dijo que se ha probado que el capitalismo no le garantiza un futuro digno a la humanidad.
Agregó que el marxismo está ligado al pensamiento puro de catolicismo original, por ejemplo, cuando en la celebración eucarística se dice: ""...es necesario compartir los bienes de la tierra"", aquello que los evangelios llaman de solidaridad, Marx lo llamó socialismo.
""El capitalismo ha fracasado para las dos terceras partes de la humanidad que no tienen acceso a una vida digna. Está comprobado que es un sistema que genera desigualdad e injusticias ya que donde el cristianismo y el marxismo hablan de solidaridad, el capitalismo introdujo la competencia; donde hablan de cooperación, introdujo la concurrencia; donde hablan de respeto a la soberanía de los pueblos, introdujo la globocolonización"", citó.
Por ello, cuando el Papa Benedicto XVI afirma que el marxismo ya no responde a la realidad, habría que aclarar que, ciertamente, ya no responde a la realidad, tal como lo entienden muchos en la Iglesia Católica: una ideología ateísta que justificó los crímenes de Stalin y las atrocidades de la Revolución Cultural china.
Aceptar que el marxismo, según la óptica de Ratzinger, es lo mismo que el marxismo según la óptica de Marx, equivaldría a identificar el catolicismo con la Inquisición. En este sentido, podría decirse también que el catolicismo no responde a la realidad.
Del mismo modo, no es posible confundir el marxismo de Marx con los marxistas que lo utilizaron para sembrar el miedo, el terror, y para sofocar la libertad religiosa. Hay que volver a Marx para saber lo que es el marxismo, del mismo modo que hay que regresar a los Evangelios y a Jesús para saber lo que es el cristianismo, y a Francisco de Asís para saber lo que es el catolicismo, como una práctica de hermandad que tiende la mano al desprotegido y no se cobija con la pobreza de los millones.
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