Neutralidad electoral

"HACE seis anos, el candidato presidencial Vicente Fox Quesada demandaba con preocupación que el presidente Ernesto Zedillo no interfiriera en el proceso electoral en favor del candidato del PRI. Era una exigencia justa y justificada.

Hoy, el Instituto Federal Electoral pide al presidente Fox que adopte ""una actitud plenamente neutral en sus declaraciones públicas y en las acciones de su gobierno"", por considerarlo necesario y fundamental para garantizar un voto libre, auténtico y efectivo el próximo domingo 2 de julio.

Para un Presidente responsable de la alta dignidad de su investidura, el llamado del IFE debe merecer una atención inmediata y comedida. No es la primera vez que el IFE reconviene al mandatario por la misma razón y hasta ordenó la cancelación de una campana publicitaria del Ejecutivo abiertamente dedicada a la promoción del voto en favor del candidato presidencial del PAN, Felipe Calderón Hinojosa.

Los spots fueron retirados con renuencia, en contraste con la rapidez con la que aparecieron otros en el mismo sentido, pero menos explícitos. Al mismo tiempo, el Presidente aprovechaba sus diarios discursos y declaraciones para sugerir que había que continuar la ruta por él marcada desde Los Pinos, como si eso fuera un deseo generalizado, y para golpear a los adversarios del candidato panista, principalmente a Andrés Manuel López Obrador, entonces puntero en las encuestas.

Desde una perspectiva neutral, las acciones y declaraciones del Presidente, o su apoyo encubierto al candidato del PAN, van indudablemente a enturbiar la evolución de la campana electoral y, lo peor, pueden ser legalmente aprovechadas para cuestionar la legitimidad del resultado de las elecciones presidenciales.

Los partidos políticos y sus candidatos reclaman garantías de imparcialidad del Ejecutivo, de los gobernadores, del jefe de Gobierno del Distrito Federal y, por supuesto, de las autoridades electorales. El proceso requiere plena transparencia y legitimidad.

En medio de una situación nacional enrarecida por los sucesos de San Salvador Atenco y de los trabajadores mineros, en los cuales hubo muertos a manos de policías locales y federales, interferir en las campanas electorales dará como resultado complicar el panorama nacional. Esto es precisamente lo que se debe prevenir. México ya no quiere más inestabilidad política.

Para que haya equidad en la contienda, el IFE fija un periodo de 40 días, a partir del martes 23 de mayo, conforme al acuerdo de neutralidad aprobado por el instituto el 19 de febrero pasado. Esto incluye la prohibición de promocionar con fines electorales las obras públicas y otras acciones de gobierno, pero es obvio que la prudencia obliga a los gobernantes a mantener distancia desde antes.

El primer mandatario es el primer obligado. Esta posición del Instituto Federal Electoral debe ser apoyada con un llamado a la civilidad de todas las fuerzas políticas, partidos y candidatos, pero primordialmente por el partido en el gobierno, que no debe hacer uso abusivo de todos los recursos a su disposición. Mejor sería mostrar plena voluntad para sacar las manos y limpiar el proceso electoral, que bastantes y justificadas críticas ha recibido ya. (El Universal)

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