Muchos pacientes han experimentado diversas secuelas tras haber superado el SARS-CoV-2 que ataca principalmente a los pulmones, el corazón y también al cerebro.
Pero es importante mencionar que depende de la comorbilidad de cada persona, y este término médico hace referencia a la presencia de más trastornos o enfermedades asociadas.
Según personal de brigadas de Salud que atienden en línea, algunos individuos pueden presentar una sintomatología leve y recuperase desde casa, sin embargo, hay quienes padecen síntomas graves y requieren atención urgentemente.
“Muchos pacientes son ingresados a unidades médicas para que reciban un tratamiento específico y estén en observación; pero hay quienes empeoran y tiene que ser incorporados a las clínicas covid, en el peor de los casos, son intubados”, explican.
Comentan que las secuelas se clasifican en pulmonares, musculares, neurológicas y mentales, y cada paciente puede presentar una o todas en general, dependiendo de su salud.
Esta casa editorial ha seguido el paso de la pandemia en Chiapas, atestiguando la labor de algunos médicos que están al tanto de los pacientes en la clínica covid Poliforum: las restricciones, los lineamientos preventivos y la crisis que ha ocasionado.
Pero también se ha acercado con algunas personas que sufrieron este padecimiento a fin de saber más a detalle cuál fue su severa experiencia con el covid.
Suplicio de un paciente
Fueron casi 20 días de dolores de cabeza y tos. “Al inicio algo de presión en el pecho”.
No supo cómo ni en qué momento, pero en un instante los síntomas del virus fueron evidentes. En ese instante comenzó la preocupación, el temor y su confinamiento.
De 36 años y una salud aparentemente “normal”, Daniela Gómez se contagió de covid-19.
Cuenta que primeramente su esposo comenzó a sentir algunas reacciones especificas del virus; en su trabajo posiblemente lo adquirió.
La mujer se enfermó el 15 de junio de 2020, se aisló en su cuarto y comenzó un tratamiento de azitromicina, ivermectina y tamiflu, sin olvidar algunos remedios caseros.
“Para el dolor de pecho me recetaron salmeterol con fluticasona; las molestias iban y venían pero el medicamento me controló”, dice.
La preocupación más grande fue su hijo Leonardo, de cuatro años, aunque algunos médicos le dijeron que las defensas del niño eran fuertes, sin embargo, para prevenir cualquier situación de riesgo también lo apartó de su lado y de todo contacto con ella. “Esa fue otra angustia emocional”.
La primer semana fue la más complicada, ya que “los dolores eran más agudos e intensos y la falta de aire fue el temor más grande que pude sentir”.
Con el paso de los días y con las recomendaciones claras a seguir, Daniela fue evolucionando, aparentemente se recuperó.
Recientemente tuvimos contacto con ella y al cuestionarla sobre alguna reacción adversa, mencionó que sí la hay.
Dice que ha presentado secuelas de una llamada “niebla mental”, un tipo de alternación cognitiva que hace que algunas cosas se olviden.
Sus capacidades hoy día ya no son las mismas, la mujer se nota distraída, y el temor al coronavirus aumentó. Son los efectos negativos de este virus que también provoca la inflamación de los vasos sanguíneos que se dirigen al cerebro.












