Ninguna minera dentro de las ANP en Chiapas

Ninguna minera dentro de las ANP en Chiapas

El delegado en Chiapas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Amado Ríos Valdés, reiteró la verdad institucional: “en Chiapas no hay actividad minera dentro de las áreas naturales protegidas, como tanto se ha especulado”.

Explicó que en los últimos 20 años se han otorgado 9 permisos de impacto ambiental, pero ninguna empresa está operando actualmente, ninguna tiene actividad extractiva, es decir, permisos oficiales para abrir el subsuelo chiapaneco.

Pareciera que se están entregando permisos de extracción minera cada segundo.

“Es un tema mediático. En realidad en Chiapas no hay actividad minera. Podemos decir que no hay minería porque la que existe es muy pequeña, de muy baja escala: en los últimos 20 años se han autorizado 9 estudios de impacto ambiental, pero ninguna tiene permiso para hacer obra minera”.

“Los nueve estudios de impacto ambiental para minas son una especie de derecho de apartado sobre el terreno, para hacer después una posible acción minera, pero necesitan el permiso ambiental de Semarnat, sin el que no pueden hacer minería, la extracción, y de eso no hemos autorizado ninguno”, puntualizó. 

“Ninguna está, ni puede estar, en áreas naturales protegidas, porque sus Programas de Manejo no lo permiten: es totalmente falso que exista minería en la Reserva Ecológica de la Biosfera El Triunfo (REBITRI) o en la Reserva Ecológica La Sepultura; en ninguna reserva de Chiapas existe minería; las que están, están fuera de las áreas naturales protegidas”, reiteró.

Ríos Valdés reveló que estas concesiones se solicitaron por minerales como barita y titanio; “ambos minerales se extraen sin ningún tipo de químico, es una extracción como cualquier otra piedra, se tritura físicamente, no hay un agente químico que genere contaminación de otro tipo”, indicó. 

Pero insistió: “no hay hasta ahorita en Chiapas ninguna actividad minera que extraiga oro o cobre, que son actividades donde sí se extrae —principalmente el oro— a partir de componentes químicos altamente peligrosos; pero de esos no hay aquí”, reveló.

“Esas minas que tienen concesión autorizada, ninguna está trabajando en Chiapas ni está operando ahorita; tres están haciendo trabajo exploratorio pero todavía sin llegar a hacer una propuesta de acción minera”, acotó

 El Caso BlackFire

El delegado de Semarnat dijo que esa mina se autorizó en 2006, pero el conflicto social derivado de la actividad minera provocó su cierre por parte del Gobierno del estado y así permanece hasta este momento. 

Admitió que ahora hay gente interesada en hacer minería en sus ejidos, totalmente diferentes al proyecto BlackFire, pero no tienen permiso para poder operar y tienen la intención ante el posible boom de la actividad petrolera al permitir la participación de capitales privados y ello incremente la demanda del mineral. “Pero en este momento no hay nada legal ante Semarnat, no hay ninguna solicitud oficial”, puntualizó

Sin embargo, el funcionario federal sostuvo que el Servicio Geológico Mexicano (SGM) de la Secretaría de Economía, ha determinado que la riqueza mineral de Chiapas es diversa, que va del antimonio, oro y magnetita, un material ferroso para hacer imanes. 

“Obviamente sabemos que están ahí y mucha gente interesada en ellos, pero cabe aclarar: no puede haber actividad minera en áreas naturales protegidas. Los chiapanecos deben tener total seguridad de que eso no va a ocurrir porque no se van a cambiar las leyes”, afirmó.

 El Cañón del Sumidero 

Amado Ríos Valdés señaló que el esfuerzo gubernamental a los tres niveles de la Junta Intermunicipal del Cañón del Sumidero (JICAS), permitirá sumar esfuerzos a favor de esta belleza natural, símbolo de Chiapas.

Sin embargo, precisó que mucha de la contaminación que tiene esta belleza natural, se concentra en lo que no vemos: las descargas de aguas crudas provenientes de los sistemas de drenaje de 16 municipios que conforman la cuenca hidrológica.

“El tapón de basura que se forma dentro del Cañón se compone: 85% de troncos de madera y 15% son plásticos. De ese 15%, la mitad son botellas de refresco y la otra mitad, botellas de agroquímicos y pesticidas”, detalló.

Ello significa que la JICAS tendrá otro escenario de atención, en la deforestación y erosión en la cuenca alta, además del cambio de uso de suelo, que compete, inicialmente, a la autoridad municipal.

¿Le estamos ejerciendo mucha presión al río Grijalva, el caudal ecológico no está en riesgo, muy presionado?

 “Evidentemente uno como biólogo no puede sino lamentar que nuestra única capacidad de generar energía eléctrica sea a través de presas, porque cuando haces una presa, aguas abajo se generan cambios tanto hidrológicos como biológicos; hay especies que normalmente emigrarían de aguas abajo a aguas arriba y que al haber una presa ya no pueden, entonces creas un detrimento de especies que no pueden llegar a otro sitio; algunos peces tienen que llegar a un sitio a desovar para reproducirse y al no poder hacerlo, la especie corre peligro; pueden ser peces, reptiles y anfibios. Se va empobreciendo la cría genética de la población”, refirió.

“Si antes la población de cocodrilos iba de Tabasco a la Angostura, hoy ya no lo puede hacer y entonces se tienen que reinsertar con nuevas especies inducidas”, añadió.

“Aguas abajo, el río arrastra materiales sólidos que van a dar a las playas, a la línea de costa, al retenerse aguas arriba esos arrastres, aguas abajo reducimos la playas y eso hace que el mar golpee más directo en la zona costera y las vaya erosionando”, explicó.

“En los últimos 50 años, Tabasco ha perdido, dramáticamente, sus playas, porque la retención de los arrastres en las presas ya no llegan a las playas. En Puerto Dos Bocas y en Sánchez Magallanes, el mar se “comió” cien metros y se “comió” una carretera. En Laguna de Términos (Campeche), el oleaje está golpeando el manglar; las presas tienen, en tanto, un efecto en la formación de playas y un efecto correlacionado con los animales que viven en la zona”, admitió

 Chicoasén II, Ambientalmente Viable

El delegado recordó que la quinta presa de generación de energía hidroeléctrica que se construirá sobre el cauce del río Grijalva, fue autorizada por Semarnat en 2011, por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental en la Ciudad de México, que autorizó y determinó su viabilidad, no la Delegación en Chiapas, a propuesta de la CFE. 

Al referirse a ello, Amado Ríos sostuvo: “asumimos que toda obra —toda— tiene impacto ambiental negativo; lo que tenemos que hacer es evaluar como autoridades ambientales, qué de ese impacto es válido o qué es ambientalmente viable, ambientalmente soportable”. 

La presa tiene que cumplir el componente legal y el componente científico: “tenemos que valorar con toda la ciencia ambiental disponible en la actualidad, qué tanto puede afectar y hablamos de suelos, animales, agua, vegetales, el aire; toda obra tiene un impacto negativo, por eso debemos evaluar qué tanto puede ser prevenible, mitigable, compensable o bien, puede ser algo que se asuma el costo por parte de la humanidad”, dijo.

“En el tema de las presas se ha asumido por parte de los mexicanos que es un costo aceptable para generar energía eléctrica para el país, con todo lo que implican de su impacto negativo”, asumió.

 ¿Cuáles serían los impactos medioambientales de la presa Chicoasén II?

 “Desde temas arqueológicos, que obligaron a realizar un estudio a CFE, porque se descubrió que había muchas zonas alrededor, que tenía restos pequeños, importantes a la nivel de la cultura Zoque. Ese estudio se hizo con INAH de forma obligatoria, antes de hacer la obra”, apuntó. 

Además, “se tuvo que hacer un rescate de flora y fauna; en la flora, especies en peligro de extinción, especies en riesgo; reubicación dentro del mismo contexto ecológico de la zona, buscando que fueran dentro de la misma región”.

“Y una reubicación de fauna con ayuda humana, especies que por la misma obra se van huyendo a otras zonas, otros hábitats. Primero, la reubicación y el rescate y por otra, el monitoreo, que es una actividad permanente, desde la línea base, del cómo está antes de, para decir, así estaba y saber cómo está la flora y fauna con el cambio que generará el proyecto a lo largo de los años; ese monitoreo nos permitirá saber dónde y cómo actuar”, indicó.

 ¿La construcción de la presa Chicoasén II es viable, en términos medioambientales?, se le cuestionó.

 “Es viable, la autoridad ambiental en su momento la autorizó. En gran medida el río, en todo su curso ya ha tenido, efectos negativos, como el arrastre de sedimentos y el flujo migratorio de las especies.