En un panorama lleno de obstáculos, la esperanza será el último sentimiento en morir para Arnulfo López Díaz, quien a diario persigue sus sueños entre la pobreza, el hambre y el desamparo, todos los días trata de perseverar un futuro mejor, para él y para su madre.
En semanas atrás, López Díaz fue la noticia del momento en la capital, debido a que el mismo es un joven “chiclerito” que toca el violín; tal hazaña circuló en una fotografía en las principales redes sociales, por lo que muchos medios de comunicación se acercaron a él, y a cambio de alguna entrevista, prometieron ofrecerle ayuda social, la cual hasta el momento no ha sucedido.
A lo anterior, López Díaz sostuvo, que lo que más desea en estos momentos es empezar a cursar sus estudios en alguna preparatoria abierta, para posteriormente ingresar a la Licenciatura de Música en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
El joven talento del violín se dijo ajeno alguna religión, sin embargo, dijo creer fielmente en Dios y cuando el mismo haga posible sus sueños, lo primero que hará, será ayudar a su madre, regresar a sus brazos y poder decirle lo mucho que la extrañó.
López Díaz dice no tener vergüenza por el trabajo que realiza “chiclerito”, pero tampoco desea dedicarse siempre a tal oficio, el mismo aspira a ser un músico profesional.
“Vivo en un cuarto de 2.50 por 2.50m, con trabajo y entra la cama en la que duermo, comparto el baño con más de doce personas, quisiera vivir en un mejor lugar”, comentó López Díaz, recordando que ayer era el último día para pagar la renta de sus cuarto.
El mismo recordó, que en los últimos años, la vida no ha sido fácil, la comida y un techo lejos del frío, han sido tan lejanos como los cariños y mimos de su madre, pero a pesar de las adversidades su convicción por salir adelante es tan fuerte como su gusto por la música, pues contundentemente dice jamas dejar de tocar las cuerdas del violín.
Entre el canto del mariachi y el sonido de los instrumentos, Arnulfo, se mostró interesado por aprender a tocar algún instrumento musical, siendo el violín, el que más gustó a sus ojos y oídos.
A lo anterior López Díaz, dijo “Me gusto el violín, quería uno, nadie podía prestarme alguno, por lo que compre mi propio instrumento; me costo dos mil pesos…”
Para aprender a tocar el violín, los mariachis del parque Santa Cecilia, ofrecieron darle clases a Arnulfo, pero ante las ocupaciones del grupo musical, el joven decidió ingresar a la orquesta sinfónica Esperanza Azteca, donde hasta el momento tiene tres meses, aprendiendo escalas.
Todo lleva tiempo para aprender, resaltó López Díaz, por lo que entiende que el violín es un instrumento difícil de estudiar, sin embargo, no descarta la idea de algún llegar a tocar como Niccoló Paganini, hoy solo se conforma con llegar a ser un músico y buen violinista.
Un día normal
“Me levanto a las seis de la mañana, me voy a la escuela, regreso a las 12:30 del día, me voy a trabajar, y paro hasta las 10 o 12 de la noche, en los días viernes, sábados y domingos trabajo todo el día, hasta las tres o cuatro de la mañana”, dijo López Díaz.
Arnulfo también declaró que antes de vender chicles, fue boleador de zapatos, posteriormente conoció el interés por la música instrumental, y aunque en un principio, vendía dulces, lustraba calzado y cargaba con el violín, pronto tuvo que dejar la caja de tintas, ya que no pudo cargar con todo.
Antes las metas de superación que López Díaz sueña a diario, mencionó, querer ingresar a la licenciatura de música en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), para lo cual antes debe cursar la preparatoria, por lo que es hoy su primer obstáculo a vencer en este largo camino.
Aunque las cosas se facilitarían si algún empresario, centro educativo o la sociedad vicil organizada ofreciera alguna beca escolar, recursos económicos para continuar su estudios o algún empleo formal, aunque con el apoyo o sin él Arnulfo seguirá intentando salir adelante.












