"Abenamar Sánchez * CP. Cansado de esperar la reconstrucción post-Stan, el pequeno Lenin Uriel dejó lápiz y cuaderno en casa por irse a huelga de hambre.
-Es que ya quiero que compongan mi escuela.
Sostiene una pancarta en manos, allí donde está sentado en el piso con las piernas cruzadas, frente al palacio del Gobierno estatal en Tuxtla Gutiérrez.
""Solución a la demanda de damnificados por el huracán Stan"", dice la cartulina.
Se llama Lenin Ibarra Méndez. Tiene once anos. Cursa el sexto ano de Primaria. Su familia es parte del Bloque de Organizaciones Independientes de Chiapas.
-El Boich -dice él con su delgada voz.
El lunes pidió permiso para ausentarse de su escuela Sebastián Lerdo de Tejada, en Tapachula, y luego viajó durante unas cinco o seis horas en carro con su padre, hermano y unos campesinos a la capital.
-Le dije a mis maestros que venía a pedir para la escuela.
No sabe cuántos días va a estar en huelga de hambre. Viste hoy una playera crema y un pantalón azul. Son las doce horas. Al lado están dos botellas de agua y atrás una mochilita escolar. Cerca están las otras personas que también se han declarado en huelga de hambre, pero por la libertad de los llamados presos políticos.
-Mi papá y mi hermano quieren la libertad de los presos.
-zY tú?
-Yo vengo por mi escuela.
Empieza a enumerar lo que falta en la escuela: agua entubada, techado y más que un sanitario.
-Por eso es que vine.
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