La psicóloga infantil y de la adolescencia, Leticia Pérez de la Cruz, comentó que desde el inicio de la contingencia sanitaria ha percibido una serie de cambios en las conductas emocionales de los niños y adolescentes, ante el cambio radical que sufrieron por la suspensión de clases en las escuelas, las clases en línea y el confinamiento.
Para los niños fue muy complicado poder asimilar las clases virtuales, tener que estar horas sentados frente a una computadora, vigilados por sus padres para que estuvieran quietos, algo nada usual para los menores, ya que las escuelas no son entornos en los que usualmente sí lo hagan.
Mencionó que en la etapa preescolar y primaria, las escuelas sirven mucho más para que los niños aprendan a socializar, a establecer relaciones con otros niños, dejando en segundo plano el aprendizaje. Se trata de que los niños resuelvan problemas de su propio desarrollo.
Las habilidades del aprendizaje son importantes, pero el valor de la convivencia es vital para los niños. El estar en el encierro y sin el contacto con otros niños les trae dificultades en el aprendizaje, sobre todo cuando son niños pequeños que tienen una necesidad motora, que juegan y corren.
En su experiencia, dijo que ha detectado problemas de retraso escolar en este sector. Les causa mucha ansiedad la presión de los papás, pero no es porque no puedan, sino que los métodos y la forma de aprender de cada niño es diferente. “No es lo mismo que el maestro vea a sus alumnos a través de una pantalla, a que los tenga enfrente en un aula y los puede atender directamente”, expuso.
“He atendido a muchos niños y adolescentes con problemas de ansiedad por el encierro: se aíslan, incluso algunos han caído en depresión. Hay que tomar en cuenta también que no se les da la vitamina D, que la brinda el sol y que es fundamental para el cuerpo”, manifestó.
Los padres y madres de familia también han tenido problemas de salud mental, con mucha ansiedad y estrés, ya que están experimentando también esos cambios en las rutinas, convirtiéndose en maestros; en el caso de las mamás, hay que sumar las labores del hogar, cocinar, trabajar y demás.
Sugirió a los padres y madres de familia, como por igual a los maestros que continúan con las clases en línea, buscar métodos para hacer el aprendizaje más dinámico y llamativo, realizar actividades que les ayuden a estar activos y gastar energía.












