Niños y niñas merecen descanso físico y mental

Durante todo un ciclo, los niños, niñas y adolescentes en edad escolar deben cumplir con evaluaciones, tareas, horarios rígidos, reglamentos y actividades que cada plantel educativo establece para el orden; no obstante, ese sistema genera cierto nivel de estrés en ellos, por lo que es importante que al concluir el ciclo escolar tengan un descanso físico y mental.

Al respecto, Marilú Camacho López, docente investigadora de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), comentó que por derecho y para su desarrollo óptimo los niños y adolescentes merecen un descanso y no ser sometidos a más actividades escolares y horarios estrictos.

Mencionó que los cursos de verano que diversas instituciones públicas y privadas organizan cada año podrían ser de utilidad para los más jóvenes, siempre que sean más flexibles, con horarios que no pasen de dos horas al día, una o dos semanas máximo, ya que al sobrepasar las tres horas generaría un impacto al desarrollo cognitivo.

Destacó que también los cursos de verano deben enfocarse a actividades que nada tengan que ver con la escuela, como pintura, danza, música, ajedrez, dibujo, teatro, artes plásticas, deportes, entre otros, en donde puedan divertirse, aprender algo nuevo y sin ningún tipo de estrés.

Citó que la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, específicamente en su artículo décimo tercero, apunta que tienen derechos que deben ser respetados, y en su fracción décimo segunda plantea el derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a actividades recreativas.

Esto quiere decir que no se debe imponer regímenes de vida, actividades, horarios, sistemas desproporcionados a su edad que atenten con su desarrollo evolutivo, cognoscitivo y a su madurez. Se debe optimizar su formación educativa y las autoridades están obligadas a vigilar estos factores.

La investigadora resaltó que los niños, niñas y adolescentes deben estar más presentes en las actividades en casa, los papás deben fomentar la convivencia familiar, la comunicación, y esto es posible hacerlo con mayor énfasis durante las vacaciones escolares, ya que por los horarios de clases muchas veces no son integrados.