El obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, criticó la excesiva colocación de topes y las malas condiciones de muchas carreteras, lo que provoca que “varios grupos” finjan rellenar o limpiar cunetas para cobrar por el paso de los vehículos.
“En mis recorridos ordinarios por los caminos de la Diócesis, me encuentro con situaciones que me hacen pensar qué pueden resolver nuestras autoridades y qué no pueden, porque no depende de ellas, pero también analizo si hay o no autoridad competente para atender tantos problemas diarios en la comunidad”, dijo.
Agregó que entre ejido Bachajón, municipio de Chilón y Tila, “varios grupos presuntamente rellenan baches en las carreteras o limpian cunetas, pero nos cobran por pasar. Lo mismo pasa en otros trayectos. Algunos piden lo que buenamente les quiera dar, pero otros colocan palos, troncos y piedras y amenazan con sus machetes si no les dan unas monedas. Si te resistes, no te dejan pasar”.
Señaló: “Estas personas ya lo hacen como un modus vivendi, y me pregunto: ¿No hay autoridad que ponga orden en este abuso? ¿Por qué la autoridad no arregla las carreteras que tienen tantos baches y agujeros por todos lados, sobre todo las que no son tan turísticas?”.
Arizmendi Esquivel manifestó que en los 220 kilómetros que hay entre San Cristóbal y Palenque, hay como 400 topes, de todo estilo; unos transitables y otros que parecen muros que golpetean.
Comentó que no pasa una semana sin que pongan nuevos topes. Unos pocos son necesarios, donde hay escuelas, pero otros son totalmente absurdos e inexplicables. Alguien abre una tiendita en su casa, y pone dos o tres topes enfrente, como para obligarte a que te detengas y le compres algo; construyen sus casas al borde de las carreteras y para evitar que se les atropelle al pasar, ponen varios topes”.
Arizmendi Esquivel indicó que “hay desviaciones de terracería, donde entran y salen tres o cuatro camiones al día y los miles que transitamos debemos detenernos. Y así en todas las entradas y salidas. Deberían detenerse quienes se incorporan a la carretera principal, y a ellos ponerles topes si fuera necesario, pero no a todos los que transitamos por la vía normal”.
Manifestó que además, “hay bloqueos de carreteras en cualquier día y por cualquier motivo. Comprendo que muchas de las demandas pueden ser justas; pero ¿qué no hay autoridad para abordar pronto a los inconformes, sin exponer a la ciudadanía a tantos contratiempos? ¿qué no hay autoridad para atender tantos asuntos no resueltos, y no esperar a que bloqueen carreteras para ponerles atención? Cuidemos la paz social, en justicia y fraternidad”.












