El obispo de la Diócesis de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, fue enfático al establecer que “los migrantes violentos no son bienvenidos”, aunque exhortó al gobierno mexicano para que hagan más humanitarias las políticas migratorias hacia quienes ingresan a nuestro país por la Frontera Sur.
Al ponerse nuevamente en operación, el Albergue Diocesano Belén para la atención a migrantes, dejó establecida la necesidad que las autoridades de los tres niveles de gobierno “atiendan el fenómeno migratorio de forma ordenada y segura”, tanto en su llegada como en su tránsito o destino.
Mostró su preocupación por la situación que se vive en la Frontera Sur, en donde “se viola el derecho de los migrantes a entrar, cuando vienen por situaciones de violencia o de necesidad de su país de origen, buscando al menos la sobrevivencia”.
Refirió que el reinicio de actividades en el albergue es para dar respuesta a las indicaciones del papa Francisco, de “dar acogida y protección para quienes, de camino por nuestro territorio, buscan llegar a un lugar mejor, mediante la atención sobre cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar”.
En conferencia de prensa luego de una celebración eucarística, pidió evitar cualquier actitud que “desdiga de nuestra calidad humana para recibir a las personas tal y como nos ha distinguido al pueblo mexicano”.
Aclaró que por esta zona ingresan a territorio nacional no solamente migrantes de la región centroamericana sino que se tiene la presencia de extracontinentales y los procesos que siguen para la regularización o documentación “son muy lentos por parte del gobierno mexicano, dejándolos en manos de extorsionadores, coyotes y polleros, entre otros”.
Asimismo, mostró su preocupación por las actitudes de racismo, xenofobia y discriminación hacia los migrantes y refugiados que alcanzan proporciones alarmantes en el país.
Caravanas
Ante las caravanas que llegaron en meses anteriores y las nuevas que se anuncian, monseñor Calderón Calderón, reconoció que “las migraciones actuales están desafiando todas las estructuras en las distintas áreas, por ello, es preciso dar una respuesta integral a estas realidades”.
Expuso que desde el Albergue Diocesano Belén, seguirá acompañando a los migrantes y refugiados, respondiendo así al evangelio y a las indicaciones del papa Francisco, al establecer que “la Iglesia en su universalidad y en su dimensión misionera, siempre ha tenido la preocupación de los migrantes que se mueven en todo el mundo, muchas veces con los riesgos que ellos viven en su travesía o al llegar al país de destino”.
“Nos duele esta realidad y no podemos ser ajenos a estas situaciones que viven los migrantes en su caminar y tenemos que alzar la palabra para denunciar con voz profética los atropellos a su dignidad humana en el que están expuestos. Los migrantes para la Iglesia son una bendición, ya que traen consigo mismo experiencias, familias, culturas y todo un sinnúmero de necesidades”, insistió.
Aclaró que no se puede cerrar los ojos a la realidad que se está viviendo con los nuevos fenómenos migratorios que “rebasan en mucho la capacidad de atención” y en ese sentido, la Diócesis responde permanentemente.
Acompañado del coordinador de la Dimensión de Movilidad, César Cañaveral, que será el encargado del albergue, refirió que si bien las caravanas de migrantes se integran por miles de personas “por esta región a diario pasan y son mucho más que esos y se tiene que responder a los desafíos en cuanto a la atención humanitaria”.
No a violentos
Sin embargo, aclaró que las autoridades tienen que cumplir la ley pero siempre respetando los derechos humanos de las personas. “La Iglesia aboga siempre por la paz; si alguien se sintiera motivado a querer entrar con violencia, yo les diría: siempre serán recibidos pero no con violencia, no participamos de la violencia, los exhortamos a no utilizar ningún medio, ni provocar ni dejarse provocar”.
Durante la ceremonia eucarística en la que se anunció el reinicio de las instalaciones del albergue estuvieron representantes de organismos no gubernamentales, de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra Migrantes, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y centroamericanos solicitantes de asilo.












