No deben minimizarse los casos de intoxicación en alumnos

No deben minimizarse los casos de intoxicación en alumnos

Los recientes casos de adolescentes intoxicados son un llamado de alerta no solo a las autoridades de seguridad y justicia sino a los maestros y padres de familia, consideró la Coalición Obrero, Campesina y Estudiantil del Soconusco.

En el caso de Bochil se confirmó que se trata de cocaína; en el caso de Tapachula, en la escuela telesecundaria de la colonia Feliciano Renaud o San Francisco, los padres sospechan de que se trata de “cristal”; y en la Federal 1, se ha corrido el rumor de que se trató de la ingesta de un dulce que fue obsequiado.

En entrevista con Francisco Aranda Tinajero, coordinador de la Coalición Obrero, Campesina y Estudiantil del Soconusco (Coces) y del Escuadrón Mosquito, dijo que grupo de menores de edad están siendo organizados con el fin de obtener conocimientos científicos y desarrollar su potencial.

Expuso que estos hechos no deben minimizarse y se tiene que trabajar en el tema de prevención de adicciones, toda vez que en la actualidad los niños y jóvenes tienen un mayor acceso a las drogas.

Diariamente hay información relacionada con la presencia de cárteles de la droga en México y esta zona de Chiapas, que es paso obligado hacia el centro del país y Norteamérica, lo que implica un riesgo mayor de que pudiera estar circulando más narcótico.

Mucho se ha señalado que la mayor responsabilidad con los niños es de los padres de familia, que hoy deben estar más atentos a sus conductas y, ante cualquier sospecha de consumo de algún tipo de sustancia que haya cambiado su forma de ser, su comportamiento y/o sus amistades, hay que tomar cartas en el asunto y no esperar a que haya consecuencias, como abandono de la escuela, bajas calificaciones, violencia u otras acciones que pudieran indicar una posible adicción.

Aranda Tinajero dijo que son muchos los factores por lo que los jóvenes pudieran estar siendo inducidos al consumo de drogas; una de ellas son los propios distribuidores que ya no reciben dinero por sus servicios, sino que el pago lo hacen con mercancía que tienen que distribuirla y ven en los jóvenes un potencial mercado.