La diócesis de Tapachula hizo un nuevo llamado a las autoridades federales, estatales y municipales a hacer efectiva la ayuda a los hermanos que en busca de mejores oportunidades de vida dejan su país de origen, en particular se refirió al fenómeno migratorio haitiano. Por lo cual, pidió a las comunidades parroquiales ser solidarias con los que, dijo, “son hermanos nuestros y a la comunidad, a no endurecer el corazón”.
Mensaje
En su mensaje dominical el obispo de Tapachula, monseñor Jaime Calderón Calderón, reconoció que la migración haitiana es una migración inédita en este corredor migratorio de México, que desde hace un poco más de dos años se ha visto llegar a “estos hermanos nuestros huyendo de la pobreza, secuestros, desastres naturales, diferencias en la política pública, falta de agua, luz eléctrica, inseguridad, entre otros factores más en su país”.
Afirmó que se trata de migración dolorosa en la que, para llegar a suelo mexicano, cruzan doce países y caminan en la selva durante seis días desde Colombia hasta Panamá, por lo que esta migración necesita de protección internacional y mayor protección del gobierno local, estatal y federal.
Señaló que muchos de los migrantes y sus familias deambulan por las calles de la ciudad, y otros tantos ya comenzaron su nuevo éxodo hacia su “sueño dorado” en medio de penurias e inseguridades, por ello la petición a la comunidad católica de la solidaridad a sus necesidades.
Colecta
Asimismo, el obispo de Tapachula señaló que los “hermanos obispos, unidos en una sola voz, se sumarán con gesto misericordioso a la colecta especial a favor de los hermanos de Haití, país que el pasado 14 de agosto sufrió un sismo de 7.2” (con un saldo de miles de muertos, un número aún sin determinar de casas y edificios colapsados), por eso hizo la invitación a los sacerdotes a organizar en las parroquias el próximo domingo 29 agosto una colecta para esta causa.











