No es un orgullo ser gay: Fabio Martínez

No es un orgullo ser gay: Fabio Martínez

En el marco de la celebración del orgullo gay realizada en días recientes, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez, fijó su postura al respecto y comentó que “la perfección de una persona no está en hacer lo que quiere, sino, la perfección de una persona está en ser lo que debe ser, entonces yo no le llamaría el orgullo gay”.

“Una cosa es tolerar y respetamos, inclusive, todos somos hijos de un mismo padre, pero démonos la oportunidad de ser lo que debemos ser y así seremos más felices y haremos más felices a los demás”, expresó.

Martínez Castilla comentó que una reflexión que ha ayudado a algunos jóvenes es la siguiente: “Piensa y descubre cómo serías perfecto, porque la perfección de una persona no está en hacer lo que quiere, sino en hacer lo que debe, y por lo tanto en ser lo que debe”.

Mensaje

“A mí me ayudó mucho en la pandemia una frase de un santo del siglo pasado. Decía que tenemos que aprender a querer lo que Dios hace, es decir, a la pandemia tuve que aprender a quererla, en el sentido de aceptarla y asumirla; y en la segunda parte, el santo decía que tenemos que aprender a hacer lo que Dios quiere”, comentó monseñor.

“En nuestra persona tenemos que aprender a querer lo que Dios ha hecho de nosotros, hombres y mujeres, y tenemos que aprender a hacer lo que él nos dice”, sostuvo.

A decir del líder religioso, el problema que está en juego es el sentido de la persona, ya que en el mundo hay una deshumanización y pérdida del valor de la persona, de tal manera que no se respeta la dignidad humana y por ende sus derechos humanos, por lo que consideró que estamos en un periodo de crisis.

Dignificar al ser

“La persona ya no es el centro de todo, inclusive, los partidos políticos o los mismos gobernantes ya no ponen a la persona o al bien común en el centro de sus proyectos, ponen sus intereses de partido, de poder o de beneficios propios, por lo que este es un problema a nivel global, y lo que se debe hacer es poner la dignidad de la persona en el centro, eso es por lo que la Iglesia está luchando”, manifestó.

Y abundó: “La Iglesia respeta a todas las personas porque, precisamente, se pone en el centro la dignidad de todas las personas. Toda persona, tanto el niño que está por nacer hasta el anciano, tiene sus derechos por su dignidad; no por estar enfermo vales menos que otra persona que tiene salud”.

Apuntó que la lucha de la Iglesia es poner en el centro a la dignidad de la persona, y que esto mismo hagan los gobernantes.