Los tumores pequeños del hígado resultan muy difíciles de detectar mediante un examen físico, porque las costillas derechas lo cubren en su mayor parte, complicando la detección en sus etapas iniciales, ya que los signos y síntomas a menudo no aparecen sino hasta que la enfermedad se encuentra en su etapa más avanzada.
“Cada tipo de cáncer tiene diferentes factores de riesgo, en este caso puede ser por fumar a temprana edad o antecedentes familiares, sin embargo los síntomas no significan que la persona tenga la enfermedad”, dijo el médico internista del Hospital General de Zona Uno (HGZ) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Rodolfo Hau López.
El cáncer de hígado se encuentra vinculado con la hepatitis B y C, pero especialmente con el exceso en la ingestión de bebidas alcohólicas porque causa cirrosis hepática, entre otras maneras de contagiarse como transfusión de sangre, aunque menos frecuente.
Otro tipo de contagio puede ser a consecuencia de medicamentos, venenos, toxinas, coloración amarilla de la piel, presentándose más común entre hombres que en mujeres.
Cirrosis
Cuando estos factores se convierten en cirrosis se dañan las células del hígado y son reemplazadas por tejido cicatrizado, presentando mayor afectación hasta llegar a padecer cáncer de hígado.
También el hígado puede afectarse por cirrosis biliar primaria, en la que el sistema inmunológico ataca las vías biliares del órgano, dañándolas hasta llegar a causar la enfermedad.
Explicó que el hígado está considerado el órgano más grande dentro del cuerpo, su función es filtrar las sustancias dañinas de la sangre, digerir las grasas de los alimentos, almacenar el azúcar que el cuerpo necesita y eliminar toxinas.











