“Ya se hizo una rutina atender la contingencia y la desgracia”, menciona Jesús Carmona sobre cómo las autoridades municipales de San Cristóbal han sido omisas en atender los problemas de agua desde un enfoque de prevención, aun cuando, señala, han existido propuestas ciudadanas.
Después de la lluvia torrencial que presenció la ciudad y que causó inundaciones en distintos puntos, el también ingeniero bioquímico industrial, con casi 28 años de experiencia en el tema de agua en San Cristóbal, recuerda que se está frente a un problema ambiental serio.
Esto, señala, es causado por las modificaciones que se le han hecho a la ciudad, a través de la deforestación de la parte alta, el relleno de humedales, los cambios de uso de suelo, pero también a la constante pavimentación.
Al respecto, recuerda cómo, en la zona suroriente, el representante les pidió a las autoridades que pavimentaran con un tipo de concreto permeable que permitiera la filtración del agua. “Y si vas ahorita, es otro embudo de cemento sin hoyos para árboles, y es cambiar lo verde por una impermeabilización permanente”, agrega.
Un gran proyecto
Jesús Carmona indica que, junto al Consejo General de la zona norte, acudieron al Instituto Mexicano de Tecnología del Agua para que evaluara la cantidad de agua que llueve en la ciudad y cómo podría detenerse la velocidad con la que fluye desde las montañas.
El resultado fue una propuesta de infraestructura que requeriría una fuerte inversión tanto de los gobiernos federal, estatal y municipal. Un proyecto similar es el que realizan en la actualidad el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (Sapam) y la UNAM, a través de un convenio que, señala, solo ellos conocen.
“Podría ser interesante, pero va más encaminado al saneamiento”, señala Carmona, quien agrega que las inundaciones también son un riesgo para la salud, explicando que estas provocan que el agua, por ejemplo, del río Amarillo, se infiltre al manantial de La Kisst. “Y pone en riesgo la salud de quienes nos abastecemos de este manantial”.
Las tecnologías que nos van a salvar
Ante estas inundaciones, el colectivo Seamos La Maya, además de recordar la importancia de un plan hídrico, ha propuesto la creación de pozos de infiltración, mientras que vecinos de San Ramón proponen aprovechar el agua de lluvia. Carmona señala que estos proyectos son “totalmente viables”.
“En el caso de los drenes no es solo construir un tubo rectangular, sino que hay que ir introduciendo esta parte tecnológica que son difusores de energía para que el agua disminuya su velocidad y a su vez un pozo de infiltración”, explica.
El propio Jesús Carmona ha propuesto que cada domo y escuela tenga un sistema de captación de agua de lluvia y otorgarles incentivos a esas instituciones. Incluso, señala, algunas casas podrían tener este sistema para que por lo menos de un 20 % a un 50 % del agua que consuman sea de lluvia.












