"Dolores Flores * CP. Además de cuantiosos daños en los automóviles, caos vial y una mala imagen urbana, los baches en la ciudad capital han generado un grave problema de salud pública, ya que los agujeros han provocado rupturas en las tuberías de drenaje.
Son diversas las zonas donde se presenta esta situación. No obstante, la zona oriente norte es la más afectada ya que se concentra gran parte del tránsito vehicular como transporte público, foráneo y particulares.
El cruce de la 4ª Sur y 15 Oriente es calificado como los transportistas como uno ""de los más peligrosos"", ya que el asfalto está totalmente destruido, al grado que ni siquiera se pueden sortear los baches, e incluso han pedido a las autoridades que se clausure el paso para evitar daños y accidentes.
Los diversos agujeros -en ambas calles- han provocado que la tubería de drenaje colapse y las aguas negras se conviertan en pestilentes ríos a lo largo de varias cuadras, por lo que vecinos y comerciantes de la zona han tenido que enclaustrarse.
Uno de los sectores más afectados es sin duda el transporte público, sin embargo, la estación de sprinters Omnibus de Chipas, ubicada en la 15 Oriente Sur, ha registrado una baja en sus clientes debido al fétido olor que se desprenden de las aguas negras.
Trabajadores de esta línea de transporte (que realizan viajes al municipio de San Cristóbal de Las Casas) aseguran que sus unidades se han dañado y ""a cada rato tienen que cambiar de llantas"", pero lo más grave es el olor de las aguas negras.
""La situación de las llantas es grave porque sale en más de 500 pesos (usada), pero lo que más nos afecta es el drenaje que inunda las calles y nos traemos el olor a la terminal; por eso se quejan los usuarios"", aseveró un trabajador de la terminal.
Para Rafael Gutiérrez, chofer del transporte público, las calles de la capital son ""un relajo, ya no sabe uno ni por dónde andar. Son muchas las calles que están así desde hace mucho tiempo"".
Otro más coincide en el pésimo estado del pavimento, por el cual ha invertido en su unidad unos tres mil pesos en menos de seis meses, en refacciones y composturas debido a los socavones que a diario tiene que sortear.
""Los pasajeros se quejan de los movimientos que hacemos, pero no son baches sino grandes pozos por donde tenemos que pasar"", señaló.
Para los trabajadores de transporte pequeños como taxis, el panorama es aún peor. Mientras que para los turistas resulta desolador ver una ciudad con calles llenas de agujeros.
""Me he encontrado con muchas calles así, con muchos agujeros, incluso en ésta no sabía si había paso o no. Las autoridades deben de poner más atención"", puntualizó.
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