Nobel

"Casi agonizaban los años ochenta cuando a las redacciones de algunos medios de comunicación de Tuxtla Gutiérrez llegaba con porte pagado en sobres y paquetes, abundante folletería sobre un proyecto que se hacía llamar Comunidad Económica Europea. Entonces no habían Internet ni telefonía celular en Chiapas, y los medios impresos de circulación nacional llegaban a la ciudad capital siempre y cuando el avión lograra aterrizar en Llano San Juan.

Entraba señal televisiva, pero los contenidos informativos eran muy acotados. En esa situación era difícil dar seguimiento a dicho tema. Había sí una idea difusa de ese colosal proyecto de unión que se estaba gestando aceleradamente en el viejo continente, de esa organización internacional de países europeos cuyo propósito era en principio crear un mercado común en Francia, la mitad de Alemania -porque todavía no caía el muro de Berlín-, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo.

Luego del Tratado de Maastrich cambió su nombre a Comunidad Europea y también se creó oficialmente la Unión Europea. Tras su fundación en 1957, en los ochenta ese proyecto atraía la atención, y se veía que muchos países de la zona volteaban a verlo con interés de sumarse y así lo hicieron.

Sucedía entonces algo parecido a lo ocurrido al disolverse el Pacto de Varsovia, cuando muchos ex miembros solicitaban integrarse a la contraparte Organización del Tratado del Atlántico Norte. Pero además, este plan era inverso a lo sucedido en Europa durante el pasado siglo, pues en vez de guerra o autodefensa (1914-1918) - (1939-1945), planteaba una unión en todos sentidos y cada vez deslumbraba más por sus continuos éxitos.

Hoy que vive la peor crisis de su existencia, cuando incluso surgen voces como la del Premio Nobel (Economía 2008), Paul Krugman, que le han dado meses de vida, como a un condenado a muerte, merecidamente recibe el Premio Nobel de la Paz.

""Incluso en estos tiempos difíciles la UE sigue siendo una inspiración para los países y personas en todo el mundo y una comunidad internacional necesita una Unión Europea fuerte"", dijo con toda la razón el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso.

La noticia tuvo repercusión en América. Dirigentes de países y diversas personalidades del continente celebraron la concesión y destacaron el mérito de los Estados de la Unión Europea y habitantes en la instauración de la paz y la democracia en el viejo continente.

El hecho proporciona felicidad y hace desear que los problemas logren superarse en esa importante región que es como un faro de luz. Hacemos votos porque este reconocimiento resitúe a la Unión Europea en el lugar que merece, porque su existencia es garantía de equilibrio en el mundo.

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