La flor de Noche Buena es el ornamento por excelencia para dar la bienvenida a las fiestas navideñas. No es de extrañarse que en esta temporada sea la más buscada en viveros y calles de Tuxtla Gutiérrez. Aunque según algunos productores, es de las más difíciles de cuidar pues está sujeta a contraer toda clase de plagas y es susceptible a deficiencias nutrimentales.
Según el productor de plantas ornamentales, Leobardo Castillas, la flor de Noche Buena es una de las más difíciles en cuidados porque es fácil que la planta se contagie de plagas como el mosquito blanco, pero el más grave es la Botrytis, un hongo que puede llegar a matar todo un cultivo.
Además, dentro de las deficiencias nutrimentales hay que tener controlados los minerales como en el caso del nitrógeno de calcio.
60 pesos
Por dichas razones se encarece la producción de la Noche Buena, pues una maceta de seis pulgadas se vende en 60 pesos, de los que solamente el 60 por ciento es lo invertido en la flor.
Los fertilizantes como el molibdeno y los antiplagas no son económicos. Todos se compran en Morelos, Ciudad de México y Puebla, por lo tanto los costos se elevan en la siembra de la planta.
En la ciudad de Tuxtla Gutiérrez podemos encontrar precios económicos que van desde los 30 pesos hasta los 300, pero en muchas ocasiones la flor no es producida en Chiapas sino en otras entidades con climas frescos. Pues la planta no necesita elevadas temperaturas de calor, ni bajas.
En Berriozábal existen viveros dedicados a la producción de la flor como el Vivero Xochimilco, en donde Adriana Díaz, gerente de ventas, comentó que no es benéfico comprar flores de Noche Buena que provengan de otros estados, porque no saben las condiciones de la planta, las plagas que pueda traer y el estado en el que llegue la flor.
Por ello es mejor sembrarlas, aunque la ganancia no sea lo que se espera. El vivero anualmente tiene una producción de 20 mil piezas y aun así no abastecen la demanda.
Producción
Una de las características de la flor de Noche Buena es ser sembrada como un esqueje (tallo o rama), que se compra en enero. Dependiendo del consumo del productor, el injerto les puede costar de 5 a 6 pesos, tomando como margen de productividad 20 mil piezas. El esqueje es sembrado por los meses de marzo a abril.
La inversión más fuerte llega en agosto, en los riegos con fertilizantes con nitrógeno de calcio, fósforo y potasio. Para noviembre, algunas variaciones comienzan el proceso de pigmentación como en el caso de las del tipo Freedom, Festival y Orion (colores rojos); mientras que la especie Prestisge comienza a pigmentar hasta diciembre.
Por ello es importante que los productores presenten atmósferas idóneas para que la floración se dé en fechas navideñas.












