Además de ser la más representativa de las fiestas de fin de año en México, la nochebuena junto al cempasúchil y la dalia son las principales flores de exportación.
Iván de la Cruz Chacón, profesor investigador del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), explicó que esta flor reconocida por siglos, es ornamentalmente importante a nivel mundial.
“Recordemos que esta flor, como la concebimos, no la es toda”, puesto que las hojas son modificadas. Los zoques reconocían la verdadera flor por la característica de los botones amarillos, “esa es la verdadera, todo lo demás se trata de hojas compuestas”.
Es así como la importancia de la nochebuena se remonta a la época prehispánica. La historia menciona que a Moctezuma le gustaba recolectar todas las variedades de la misma.
Pero la relación de la flor con la Navidad es reciente. El académico explicó que se suscitó entre siglo XVII y XVIII, debido a que monjes franciscanos la utilizaron para adornar las iglesias y desde entonces se usa en estas fechas.
Belleza
Entre el otoño y el invierno la flor se torna en color roja, después de pasar por el verde y blanco. Sucede porque los pétalos necesitan, por lo menos, medio día de oscuridad para alcanzar su mayor belleza, dijo Cruz Chacón.
La planta es rústica, pues tiene una gran resistencia a las plagas, pero una vez pasado el invierno pierden sus hojas, “aunque se pueden recuperar una vez que lleguen las lluvias” y de nuevo, comenzar el ciclo.
En Chiapas la nochebuena se cultiva en Altos o municipios como Berriozábal, de climas templados, especial para su reproducción y su posterior comercialización. Morelos, Puebla, Estado de México y la CDMX, son los mayores productores a nivel nacional.












