Nombramiento internacional

México recibió ayer con beneplácito la elección del ex secretario mexicano de Hacienda y de Relaciones Exteriores, José Ángel Gurría, para encabezar por cinco anos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tras haber recibido el apoyo mayoritario de los países miembros.

El funcionario, quien antes deberá ser ratificado siguiendo el protocolo existente, asumirá sus nuevas funciones de secretario general de dicho organismo en junio del ano próximo, en sustitución del actual titular, el canadiense Donald Johnston.

Vale recordar que México ingresó a la OCDE en 1994, en el contexto de un país que se abría de manera novedosa a los flujos internacionales del libre comercio, y que aspiraba a formar parte de la élite de naciones en el mundo que gozan de una situación privilegiada en materia financiera. La entrada en vigor, ese mismo ano, del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá formaba parte, a decir del gobierno mexicano de entonces, del lanzamiento definitivo de México hacia el primer mundo.

La OCDE es un organismo creado al final de la Segunda Guerra Mundial por los países triunfantes en el conflicto principalmente Estados Unidos y Gran Bretana, para distribuir la ayuda del Plan Marshall de reconstrucción europea, y con el tiempo incorporó a las economías más florecientes de la segunda mitad del siglo XX, como un mecanismo de cooperación multinacional entre países con alto bienestar económico y social. Paradójicamente, Alemania y Japón, dos de los grandes enemigos de la conflagración originaria, fueron incorporados como pares, al paso de los anos.

México cumplió los requisitos para formar parte de ese club de naciones industrializadas, con la esperanza de que su presencia en dicho organismo fuera una herramienta auxiliar de su desarrollo interno, al beneficiarse del intercambio comercial con las grandes potencias en condiciones preferenciales.

Esto, sin embargo, no ha podido concretarse. México ocupa, casi en la mayoría de los indicadores de bienestar de la OCDE, los últimos lugares, sin que la prosperidad del intercambio económico con naciones industrializadas nos haya beneficiado de manera tangible.

Rezagos atávicos de nuestro aparato productivo, lentitud en la velocidad de expansión de nuestro sector exportador y un entorno mundial donde el libre comercio no es practicado a cabalidad, ni siquiera por los países más fervientes promotores de dicho modelo económico, como Estados Unidos y las principales naciones europeas, que todavía son altamente proteccionistas.

El nombramiento de Gurría Ordónez al frente de la OCDE podría ser la oportunidad para impulsar de nueva cuenta y más firmemente los intereses de nuestro país dentro de la organización y aprovechar las ventajas aún inexploradas de sus beneficios en favor del desarrollo y crecimiento mexicanos. Es una nueva posibilidad para México.

El país tiene urgencia de superar problemas como el desempleo, la desnutrición, la migración, la informalidad de su economía, la alta marginación, la debilidad de nuestro aparato exportador, la escasa recaudación fiscal y el estancamiento productivo, que son, entre otros, los principales temas que dice conciliar la OCDE y en los que se debe tener una posición más agresiva en el concierto económico mundial. Malo ser pobre entre ricos. Bien por el nombramiento del senor Gurría. (El Universal).