En los últimos años y, principalmente, a partir de la pandemia que provocó el confinamiento de millones de personas en el mundo, se ha sometido a estudio la hiperconexión, un tipo de adicción a las tecnologías de la información y comunicación que, según especialistas, puede causar un severo trastorno.
Uno de los efectos que ha tenido la pandemia en la humanidad es el incremento en el uso de las tecnologías para hacer tareas escolares, trabajar, hacer videoconferencias, enviar correos electrónicos, pero en algunos casos se transforma en adicción.
La adicción hacia las tecnologías es la presencia de trastornos derivados por el uso obsesivo, compulsivo, repetitivo y prolongado, con incapacidad para controlar o interrumpir su uso, y con consecuencias sobre la salud, la vida social, familiar, escolar y laboral.
Las adicciones, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), son una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia o actividad.
El celular, el principal medio
Muchas personas ni siquiera se dan cuenta que tienen una adicción a estar conectados a través del teléfono móvil, pero lo revisan antes de dormir e inmediatamente después de despertar, lo utilizan cuando comen o van al baño, y no tenerlo cerca les causa cierto grado de ansiedad.
El responsable del subprograma Acción contra las Adicciones, del programa de Prevención Ciudadana de la Fiscalía General del Estado, menciona que la principal adicción de conducta es al uso de la tecnología, que incluso se ha normalizado al paso de los años.
Esta condición se manifiesta, principalmente, con el uso del teléfono celular y es común ver a personas en reuniones que, en lugar de platicar entre ellas, están utilizando su móvil.
Esto ha alcanzado a los menores de edad, quienes desde muy pequeños tienen acceso a teléfonos inteligentes o tabletas, pasando varias horas conectados, ya que para muchos padres es considerado una alternativa con la intención de mantenerlos quietos. Situación que se ha vuelto algo normal.
Nomofobia, ¿qué es?
Nomofobia es un término aplicado para las personas que presentan cuadros de ansiedad a causa de no poder tener su celular a la mano a cada momento. Es un anglicismo adaptado de Estados Unidos, el cual conjunta las palabras No-mobile y phobia, y se traduciría como el miedo a no tener el celular.
Esta condición se caracteriza por ansiedad al no tener cerca el celular o acceso a este por diferentes factores, como no tener señal o wifi, el hecho de bajarse la batería y no poder cargarlo inmediatamente.
Al menos el 75 % de la población de México cuenta con un celular, lo que aumenta el número de casos relacionados con ansiedad por no tener acceso al dispositivo a cada momento.
Especialistas señalan que para este problema el término fobia estaría mal empleado, ya que los pacientes no presentan ataques de pánico, como los que esperaría la psiquiatría para describir a un trastorno fóbico.
La nomofobia afecta principalmente a los sectores que pasan más tiempo conectados a las redes sociales, los adolescentes y jóvenes de entre 14 y 30 años.
No se ha reconocido
Mario Fu Espinosa, médico psiquiatra, destacó que la adicción a las nuevas tecnologías o al mismo celular, a pesar de que se ha estudiado desde hace mucho tiempo, no se ha reconocido como una enfermedad por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.
Entre los especialistas todavía no se ha acuñado el diagnóstico de adicción al celular, de forma general se maneja como adicción a las tecnologías, que engloba cualquier medio para acceder a la red, pero no hay parámetros claros para un diagnóstico.
Científicamente no hay factores de riesgo para este trastorno, de forma empírica se han identificado factores en el abuso del uso de las tecnologías, como un estado emocional desagradable, ser poco tolerante a estímulos físicos y emocionales, necesitar continuamente un tipo de estímulo.
También características asociadas a la personalidad: ser muy tímido, inseguro, con baja autoestima, que rechazan su imagen corporal; tener una enfermedad psiquiátrica y el desapego familiar igual puede ser un factor.
En el caso de los niños y adolescentes, mencionó que situaciones como contextos familiares violentos, con desatención muy crítica, puede llevarlos a buscar “refugio” en las tecnologías para conectarse con otras personas.
El uso excesivo o adictivo de las tecnologías limitará la capacidad del individuo de tener interacciones sociales sanas, pueden presentarse problemas físicos, ya que se tiende mucho al sedentarismo y perder la postura por el uso del celular.












