"Jean Meyer * El Universal.- Las cifras de las lecturas en línea de nuestros artículos de la sección de Opinión no dejan de ser reveladoras. Un texto sobre los escándalos sexuales eclesiásticos tiene dos o tres veces más lectores que uno sobre las negociaciones de paz en el Oriente Medio o sobre nuestro campo. Pero los comentarios de los textos menos leídos son enriquecedores. Así, de mi ""Clima, políticos y granos"" que empujó un ejidatario de Mulegé en Baja California Sur a tomar la pluma, bueno, a teclear sobre su computadora.
""Los productores primarios (ya sea en la pesca, la ganadería, la agricultura, la minería o la silvicultura) siempre tenemos precios muy bajos de nuestros productos; en muchas ocasiones el costo de producción rebasa el precio del mercado, lo cual lo lleva a uno a la ruina. Desde que me retiré para dedicarme al ecoturismo para la observación de la ballena gris, cambié mi situación 100 por ciento. Hoy gano y tengo dinero suficiente para reinvertir y tengo a mis dos hijas estudiando en la universidad. Sin embargo, el campo y la producción primaria siguen siendo mi preocupación fundamental, pues es el campo que produce los alimentos. Es muy cierto que el gobierno ha abandonado las políticas de fomento agropecuarias y la producción de alimentos en el país está orientado hacia los mercados de exportación"".
Eso lo acabo de ver en Baja California Norte con los cultivos de tomate, fresa, col de Bruselas y el omnipresente y hermosísimo espárrago; hace años que lo veo en el espléndido distrito de riego de Zamora, Michoacán.
Cito de nuevo a Jorge Peón: ""Todos estos productos son de exportación por grandes empresas que rentan o compran tierras. El pequeño o mediano agricultor no compite y no tiene apoyos ni tecnología. Su producción es de mera subsistencia"". A esto se añade el hecho de que las grandes empresas usan tecnologías de punta, lo que es perfectamente lógico pero deja sin trabajo importantes contingentes de obreros agrícolas. La suerte de estos últimos no era envidiable, precaria siempre y con sueldos bajos, pero una vez que la tecnología ha secado la fuente de trabajo no queda más solución que la huida al norte o un contrato con los cárteles de la droga.
Mis dos comentaristas agricultores subrayan que todo el tiempo el PRD y el PRI se oponen al aumento del IVA en alimentos y medicinas, porque según ellos esto lesiona el gasto de las familias. Según ellos es un punto de vista ""absurdo y simplista, además de lesivo para el campo mexicano. ¿Por qué? Muy sencillo. Si yo produzco por ejemplo tomate, lo vendo de acuerdo a un precio que cubra mis costos de producción (la mayoría son directos, como se acostumbra en el medio rural), más una ganancia por mi esfuerzo y quizá la prima riesgo para producir ese tomate. Pero hay algo que no se cobra: la enorme transferencia de recursos del campo a la ciudad. El tomate que vendo, le transfiero a la ciudad y a sus habitantes. El agua, la riqueza del suelo, la transformación de tierras naturales en agrícolas, la transformación de los suelos y su deterioro y abandono, la salinización gradual de pozos, del agua del subsuelo, de la tierra misma. Eso no se refleja como costos indirectos, por lo cual es un subsidio ambiental a las ciudades"".
¿Qué propone nuestro ejidatario? Que se cobre el IVA en alimentos, 10% como el resto de los productos (es su caso por vivir en una zona fronteriza), para compensar la transferencia de costos ambientales indirectos, que deben pagar en parte la población urbana que forma el 80 por ciento de la nación. ¡Ojo! Nos dice que este IVA debería manejarse con los siguientes tres criterios.
Primero, ese dinero no debe ir al hoyo negro del presupuesto centralizado. ""Mi propuesta es que el SAT recabe el IVA en alimentos (yo lo denomino IVA agropecuario o Impuesto al Valor Ambiental Agropecuario Agregado) por estado. Así el IVA Agropecuario de Baja California Sur se invertiría en BCS.
Segundo, el SAT depositaría ese IVA en un fideicomiso por cada entidad federativa que usaría dichos recursos exclusivamente para impulsar y fomentar la producción agropecuaria de forma transparente.
Tercero, al final del año, el comité técnico de cada fideicomiso determinaría el apoyo a proyectos productivos de los campesinos de cada estado, o la creación de infraestructura agropecuaria.
""En pocas palabras, tal IVA generado por los impuestos gravados en los alimentos, debe de servir para producir más alimentos. Esto no garantiza que el campo salga de su crisis, pero ayudaría enormemente a su impulso"".
¡Ojalá y nuestros diputados oigan este mensaje a la hora de elaborar el presupuesto! ¡Ojalá y tomen conciencia de que es criminal dejar que la losa de cemento urbana acabe con la poca tierra de labor que tiene México!
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