"Rolando Domínguez * CP. Son cerca de 22 años y la comunidad Nueva Zinacantán, enclavada dentro del municipio de Chiapa de Corzo, celebra que hoy su vida cuente con libertad y paz, luego de haber sido desplazados por problemas de intolerancia religiosa en su lugar de origen.
Antes de asentarse en Chiapa de Corzo, en el lugar ubicado aproximadamente a 10 minutos de distancia de la heroica ciudad, a un costado de las casetas de la autopista de cuota Tuxtla-San Cristóbal de Las Casas, se encuentra dicha comunidad, donde se hacen valer los usos y costumbres.
Enrique Antonio Santiz Pérez, agente municipal de Nuevo Zinacantán, explica que fue exactamente un 11 de septiembre de 1990 cuando desbordó el conflicto religioso, confrontación en donde fueron amedrentados y golpeados hasta ser obligados a salir de sus casas porque no se les toleró que profesan una religión distinta.
""Llegamos alrededor de 1990, la causa de la expulsión de nuestro municipio fue por el evangelio, porque somos evangélicos, como no nos querían nos expulsaron y ya llevamos más de 21 años que estamos acá"", señaló la autoridad del ejido.
Explicó que pertenecían a tres parajes del ejido de Xenom, llamados Zequentik, Granadilla y Chikinibaló, y gracias a la ayuda de un miembro evangélico pudieron hacerse de un terreno que comprende 8 hectáreas, el que actualmente es habitado por cerca de 120 familias.
La principal actividad productiva de la comunidad es la agricultura, con el maíz y frijol, y a partir de que concluye el ciclo de siembra y cosecha, los hombres también se dedican a las labores de construcción de obras.
Aunque aún se recuerda el difícil momento de partir dejando su lugar de origen y sus tierras, Santiz Pérez afirma que valió la pena tal sacrificio, pues era latente un choque donde sus vidas podían peligrar, pues representaban la minoría.
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